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Primer día en Kyoto

Nos levantamos en Hiroshima cabreados porque el despertador sonó muy pronto, pero teníamos desayuno de buffet incluido. Con un café malo entre pecho y espalda, de camino a Kyoto en tren con los ánimos en alto. Sin hacer el check-in salimos en busca de unas bicis de alquiler habiendo visto lo tranquila y agradable que era esta cuidad para conocerla pedaleando. Otra vez tuvimos al dios sol de nuestra parte y en mangas de camisa nos pusimos a recorrer esta pequeña cuidad. Todo se ve mucho mas tradicional, las costumbres se ven mucho mas marcadas, las casa mas japonesas, las calles mas estrechas, menos coches y mas bicis…vamos, mas Japones. Tras un pequeño paseo por nuestra zona donde nos encandilaron las millones de tiendas guapas encontramos un sitio genial para comer. Es un centro de artistas con exposiciones, musico, tiendecitas de bisuteria manual y en el sótano, el Café Independent, 100% recomendable para quien pise Kyoto. Por nuestras ganas de pan, pedimos una baguete crujiente de pollito y por las de Japo, el plato del día. Hacia tiempo que no comiamos tan bien, lo disfrutamos cada bocado…un cafelillo tranquilos y vuelta a correr. En 10 minutos estábamos en todo el meollo. Una callejuela paralela a un riachuelo con sus cerezos y sus mil locales simpaticos con paredes de bambú. Perdidos por la cuidad, nos encontramos en medio de un templo en el que “cazamos” a nuestras primeras geishas!

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 Kyoto es una cuidad es una cuidad con mas de 2000 templos, te encuentras uno en casi cualquier esquina. Sin rumbo y solo con ganas de disfrutar de la bici nos topamos con Michael y Kat. No os habíamos hablado antes de ellos, pero sin ellos saberlo les usamos como guías para llegar al mercado de atún en Tokyo y luego coincidimos y les conocimos en el desayuno de sushi junto con la chica alemana. Una vez más nos sirvieron de guias y nos llevaron hasta un templo al final del “paseo del filósofo”. Es un barrio residencial precioso, con su riachuelo y cerezos como no, pintores y tiendecillas todo con un aire bastante bohemio. Nos gusta mucho que en Kyoto ves por las calles a muchas chicas y chicos vestidos de diario con sus trajes tradicionales, chanclas de madera incluidas! Ellos se fueron pitando a devolver las bicis mientras nosotros haciamos el amago de entrar en el templo. Una vez mas, estaba de reformas. Esta es a portada del album para el resto de las fotos.

            Japon: Primer dia en Kyoto

 

Tras volver a recorrernos la zona, entrar en alguna tiendecilla y pillar un kimono molon para Fer nos dimos cuenta de que el sol ya se iba y habiamos quedado para tomarnos un cóctel mientras veiamos el atardecer. Como Speedy Gonzalez, recorrimos la cuidad y pese a no llegar a tiempo para verlo no nos importó porque los cócteles estaban esperando. Estuvimos un buen ratazo alli hasta que nos fuimos a cenar al tipico bar de Sushi moves. Son barras con cintas mecánicas como en los aeropuertos pero traen suchi y no maletas. Te pones ciego ya que no paran de sacar cosas nuevas a cada cual mas apetecible. Fer no se atrevió con el pez globo en ese sitio por ser un sitio barato. No se si os hemos contado que se trata de un bocado mortal! Si el chef lo corta mal y queda algo del veneno del pez, esa habrá sido tu última cena. El veneno tarda dos segundos en hacer efecto…nos lo plantearemos para mas adelante. Nos han contado que es seguro con dos muertos aprox al año en todo el pais. Vuelta al hotel, check-in y sorpresa, nuestra habita no tenia cama! Casi mejor que veáis en las fotos!

 

 

Miyayima

Habíamos cenado una parrillita japo la noche anterior, dormido como bebés sin pegarnos madrugón y tras un desayuno en una terrazita  acompañados de un sol increíble, decidimos empezar el día rumbo a la islita de Miyayima. Como siempre, fuimos en tren que aquí funcionan de vicio y luego tomamos el ferry que nos dejó en la isla. Ya en el mar de camino veíamos a lo lejos la insignia de la isla, un altar levantado para una diosa del mar en mitad de la bahía rojo chillón como el fuego. Tuvimos la suerte de llegar a medio día y pudimos verlo con la marea alta (nos lo sopló un guía japonés joven que conocimos en el tren el día anterior). Nada más verlo te enamoras, es precioso y además miras a los alrededores y ves millones de templos cubiertos por vegetación y como no, miles de cerezos en flor.

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Todo junto, el sol, los cerezos, los parques, la calma  tranquilidad, las callejuelas, los templos, la gente nos devolvió la fuerza que tanto nos faltaba el día anterior. El día entero lo pasamos paseando, hay tanto que ver, cada rincón esconde un secreto que te vuelve a dejar boquiabierto. Entramos en el templo principal que lo formaban pasarelas que van por encima del agua (eso ya no estaba con la marea alta, una pena). Volvimos hacer el ritual de lanzar la moneda; moneda a la frente, la lanzas dentro del altar, das 2 palmas y te inclinas al puro estilo japo. Helen se equivoco y dio tres palmas, un japonés la tuvo que corregir. Tienen otra cosa muy curiosa y es la de sacar un palillo de una caja que agitan donde viene un número que te indica que papel coger. En ese papel tienes un mensaje, en japonés claro con lo que no entendemos ni papa, supuestamente es de buena suerte. Luego lo atan en un árbol cercano, o a alguna rejilla de la pared. Es muy bonito luego ver todos los papeles atados en un mismo sitio formando otro cerezo en flor artificial, de hecho muchas veces se confunde a lo lejos. A la salida de las pasarelas llegamos a una callejuela con un riachuelo  y, sentimos ser pesados, miles de cerezos más.

 

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Subimos a templos, pagodas y altares en las montañas, os contaríamos todos uno a uno pero creemos os aburriríamos. Nos gustó mucho la cantidad de figuritas de monjes budhistas pequeñitos con poses o acciones curiosas que tenían por todas partes; algunos leyendo, otros tumbados al sol, otros riendo, jugando, de todo, había millones! También aprendimos que las “jarritas” y el agua no eran para lavarse las manos sino para bendecir a los budhas. Por supuesto, también lo hicimos. También había ciervos por todas partes, nos recordó a las vacas de la india, pues están también vagan a sus anchas, se comen todo lo que pillan y son las dueñas del lugar. Si tienes algo en las manos, no te despistes o desaparece, van a por ello. Tras una pequeña cervecita al sol nos dirigimos al centro para comer la especialidad local. Okkonomiyaki, supuestamente la pizza japonesa, nada que ver. Es una losa de noodles, huevo frito, col, bacon, crepe e ingredientes a elegir bajo una capa de deliciosa salsa agridulce y cositas verdes. Nosotros pedimos 2, una de gambas y otra con queso. Estaba bien bueno pero bastante pesado, nos llenó la panza y sobre todo, pese a pasar un calor demencial por sentarnos delante de la plancha, nos flipó ver como lo preparaban! Pasamos la tarde dando un paseito por los lugares que aún no habíamos visto pero pronto nos volvimos con un café y un bollito típico a disfrutar de las vistas del altar. Uno de los cafés ni lo olimos, se lo llevó un ciervo que acabó comiéndose hasta el vaso de papel.

 

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Como teníamos tiempo antes de la puesta de sol, bajamos a dar un paseillo por la playa y ver el altar de cerca con la marea ya baja. Tienen un juego que es tirar piedras encima y que se aguanten en el y no vuelvan a caer. Fer lo consiguió a la primera y recibió aplausos, a Helen le costó algún que otro intento más. Nos volvimos al lugar donde estábamos a ver la puesta de sol, una de las mejores que hemos visto hasta ahora. Todos los que estábamos a nuestro alrededor nos mirábamos sabiendo que estábamos en un momento y sitio especial, además, la marabunta de turistas ya había desalojado la isla. Los colores, sobre todo el tono rojizo, las sombras, el mar, la forma especial del altar, la naturaleza que te rodea, los ciervos hacen que no quieras que se acabe ese momento. Muy cachondo la señora de 80 años, pequeñita como yoda, que no paraba de tirarfotos con su camarote y sonreírnos. Todos, hasta un pintor con sus acuarelas, y montones de fotógrafos intentábamos captar el momento de la mejor forma posible para que no se nos olvidase. Ojala volvamos algún día, pero esta vez será con un atardecer de marea alta y durmiendo en un ryokan (casa rural) de la isla. Para nosotros, y hasta ahora, de los sitios más bonitos de los que hemos estado que no son pocos. Para los que ya tengáis sed de viajes, esto, el Taj Mahal y Petra son sitios a los que debes ir una vez en la vida, y venir a vernos por el mundo también :), esta es la portada del album!

 

Japón:Miyayima

 

En Hiroshima, aunque no tuvimos tiempo de pasearlo, si pudimos ver desde el tranvía el lugar donde los americanos tiraron ENOLA GAY. Ahora esta allí el monumento a la paz mundial y un memorial de los niños. Lo construyeron después de que muriera una niña japonesa de aquí que fue diagnosticada con leucemia. Esta niñita intento hacer 1000 pajaritas de papel para que se le cumpliese el deseo de ponerse buena…pero lo tuvieron que acabar el resto de los niños de su clase. Para ellos, estos monumentos recuerdan lo peor que el ser humano es capaz de hacer para que no vuelva a suceder.

Himeji

Japon: Himeji

De camino a Hiroshima hicimos una parada ápida en el camino para ver este castillo de la edad media japonesa donde vivian los samurais y los ninjas! Matados por el viaje, nos dimos una vuelta rápida entre el gentio que lo visitaba por ser domingo. Esta es la portada del album.

Tokyo y la Fiesta del Cerezo

Nos despertamos y de camino al desayuno e Internet intentamos ver el templo de Senso-ji que quedaba a solo 15 minutillos del hotel, pero para colmo, este también estaba de reforma así que nos conformamos con tiar la moneda y volver a rezar! Esta vez nos escucharon porque nada mas entrar en internet vimos un mail que nos confirmaba la habitación en Hiroshima para el DOMINGO!! No estábamos en la calle, todavía teniamos esperanza! Eso si, Kyoto y Tokio siguen llenos y lo único disponible son habitaciones de 400€. Menos mal que hemos ahorrado pensando en Japón y tenemos algo de margen en el presupuesto diario. Igual nos quedamos en una de las habitaciones del amor que hay por todo Tokio o que alquilan por horas!

Habíamos quedado con Mari para celebrar la fiesta del cerezo en el parque de Yoyogi pero antes nos dimos un paseo por Omotesando, cerca. Es un barrio, espectacular, con una calle llena de edificios modernisimos y rarisimos de las mejores tiendas, Dior, Channel, Guci, Loewe. Los edificios de las marcas son acojonantes y diseñados a la última, unos parecen cajas de cristal, otros puzzles de madera, acero y hormigón en formas rarísimas…Ahí nos dimos cuenta de que teníamos otro problema. Tras intentar pagar con la visa en un par de sitios,  fuimos a tres cajeros distintos y en cada uno nos dieron una negativa diferente. En el primero no se podía sacar porque la tarjeta estaba supuestamente anulada, en el segundo no teníamos saldo y ya desesperados ( sin hotel, homeless, sin acceso a dinero, fin de semana…) vimos la luz en un CITIBANK donde los Yenes nos tranquilizaron. A la vuelta hacia el parque de Yoyogi y habiendo perdido un par de horitas con los bancos paseamos por las callejuelas detrás de la principal en dirección a Harayuku. Son tiendecillas que aunque no parecían baratas y no pudimos saborear por las prisas, tenían ropa super guapa más juvenil que las grandes marcas y MUY MUY tentadoras. Nuestra maleta con la misma ropa desde Enero empieza a cansarnos…cuando volvamos a Tokyo le dedicaremos mas tiempo para pasearlas con calma.

Harayuku Street

 

En la entrada del parque es donde se reúnen los adolescentes disfrazados los fines de Domingo y tampoco los vimos pero volveremos para hacerles fotillos. Nada mas entrar en el parque se nos cambió la cara! Nos iba a encantar, las familias estaban acabando su día pero los jóvenes no estaban más que empezándolo. Millones de grupos reunidos alrededor de bebida y comida en un parque con cientos de cerezos en flor al más puro estilo BOTELLON! Guitarras, trompetas, cervezas, gente totalmente pasada a las 5 de la tarde, y fuimos a caer en la “Soyonara Party” de una chica venezolana y su marido australiano que dejaban de vivir en Japón tras siente años. Lo pasamos en grande, había gente de todos los paises, francesas, venezolanos que llevaban muchos años aquí, una madrileña de Mirasierrra, algún brasileño…esta es la portada del album.

Japón: Cherry Blossom

 

   El australiano que se iba de vuelta a Sydney nos contó los secretos de cómo vivir en Japón gracias a becas del gobierno con 2000€ al mes, cuatro meses de vacaciones, sin asistencia obligatoria y un periodo mínimo de 2 años y máximo de 6!!!! Lo mejor es que puedes gozar de ellas hasta los 35 años! Dios mio!

Comimos jamón (Mari casi lloraba del gusto), bebimos, bailamos, charlamos y a eso de las 8 se montó una rave dentro del parque con músicon! Fue bestial sentirse como en casa, pero chavales, nos faltabais vosotros, nos acordamos de todos! Ya a las 12, en el más pero estilo japo nos volvimos en el último tren al hotel. Es acojonante ver como vuelven todos a casa mamaos en el último tren, haciendo amagos de echar la papilla en el metro y cayéndose por la esquinas. En las última parada tiene que despertar y levantar a aquellos que están sobando la mona, jejejejeje. Mañana nos vamos a Hiroshima.

Primeros días de Tokyo

Casi nos da un infarto al llegar al aeropuerto y ver que nuestro vuelo no salía en las pantallas; la próxima vez haremos caso a Fer cuando insiste en confirmar los vuelos. Esta vez todo salió bien ya que Japan Airlines nos había reubicado en otro vuelo y encima era más tarde con lo que no lo perdimos. Fue uno de los peores vuelos hasta ahora, no paraban de amenazar con turbulencias, pónganse los cinturones…solo queríamos llegar agarrándonos con odas nuestras fuerzas a los reposabrazos. Desde que empezamos el viaje nunca nos habíamos sentido tan nerviosos; veíamos Japón como un lugar súper desconocido y teníamos algo de cague o más bien nervios de no saber como íbamos a desenvolvernos. Después de perder un tren, canjear el JRP (lel mejor invento para moverse en Japón), esperar una hora más en el aeropuerto y conocer a una familia Japo super maja que nos calmó diciendo donde estaba nuestro hotel (2 min a pie de la estación), subimos en el tren y llegamos a Ikebukuro. El hotel estaba genial, lo mejor las vistas que teníamos desde un piso 18 de toda la ciudad. Eran millones de luces rojas parpadeando que señalaban el fin de cada uno de los rascacielos. Probamos el limpia culos del wc, que asquete, nunca más. Cuidado que tiene presión y temperatura, igual te puedes quemar el culete! Eran más de la 1 y teníamo que cenar y además no cualquier cosa, solo queríamos Sushi. Encontramos un sitio perfecto! A 2 min, comida riquísima, camareros y chefs increíblemente majos, y gente joven que nos ayudaba a pedir. Todos los jóvenes son super style, con su pelo a la última, traje negro, camisa blanca super fashions, ellas con taconazos a todas horas, mini faldas con medias…parece que siempre vayan de fiesta como un pincel. En la cena lo pasamos bomba sorprendidos por todo lo nuevo que estábamos viendo y lo chistoso que era entenderse con la gente, probamos atún, salmón, gambas, tortilla y lenguado por equivocación. Este último nos lo pusieron en lugar del atún y la carne era algo dura, no nos encantó pero nos compensaron con par de trozos de atún gratis! Al acabar la cena nos regalaron 4 piruletas con forma de sushi, llevan hasta el alga o las huevas! Era miércoles y vimos a miles de grupos totalmente tajados y a más de uno totalmente etílico, alguna novia arrastrando los tacones cargada encima de el novio, otros durmiendo en cualquier rincón, un espectáculo de bievenida.. Ya empezamos a darnos cuenta de lo viciosos que son en este lugar…. Esa misma noche probamos un kimono del hotel que por cierto tenemos 1 en nuestra maleta! ¡Welcome to Japon decía el Monte Fuji que, a lo lejos, veíamos desde nuestra ventana!

Las vistas desde nuestra habitación!      Primera comidita con Mari!

Día de papeleos en la embajada para renovar el pasaporte! Por unos minutillos estuvimos en España! Allí quedamos con Mari Koike, la chica japonesa que nos presentó Rafa Profero por Facebook, para conocerla! Antes de llegar ya se había portado genial y nos había hecho el favor de reservarnos las noches de hotel en Tokyo. Menos mal, sino estábamos en la calle! Resulta que aquí es chunguísimo encontrar una cama por estas fechas, al ser la época del cerezo en flor está todo lleno porque los japoneses se dedican a viajar. Comimos con ella una caja de comida japonesa (Bento Box) y estuvimos sobre todo hablando y conociéndonos. Fue cachondo, japonesa japonesa en Japón hablando español con nosotros contándonos cosas de su país y nosotros a ella de España. Es muy maja, pero como todo japones vive atada al trabajo con lo que se tuvo que ir corriendo y deprisa de vuelta a su curro. Nosotros aprovechamos para cambiarnos de hotel, tomar una cafelillo intentando reservar hoteles para más adelante y organizar alguna cosita del viaje. Nos fuimos para Akihabara para conocer el barrio electrónico pero nos topamos con unos españoles y nos quedamos tomando una cervecita con ellos. Nos hablaron de su hostal y les acompañamos a ver si había suerte y teníamos sitio. Queríamos cambiarnos de hotel ya que el nuestro estaba bastante lejos y sobre todo a una pateada desde que saliamos del metro. No hubo suerte, pero al menos pudimos reservar en el hotelillo de al lado 2 noches para cuando volvamos a Tokyo después del tour por Japón. Aún así, pudimos ver los freaky y viciosos que son todos enfilados en unas tragaperras a rebosar. ¿Sabíais que los Japos son los que más pasta se juegan? Esa noche dormimos en nuestro cubiculo a tomar por culo, al menos estaba limpio y la cama era cómoda. SI no hemos actualizado el blog antes es porque este hotel no tenía Internet y cuando encontrábamos por la calle un punto WiFi (que era bastante chungo y a su vez sorprendente estando en el país de la tecnología) lo hemos aprovechado para ver si podemos asegurar una noche más y no ser homeless por Japón pese a tener muchas papeletas.

5 de la mañana y suena el despertado. Nos espera un desayuno de Sushi fresco recién pescado y una subasta de atun. Al llegar nos quedamos un poco chof, es como Mercamadrid pero a lo bestia y todo de pescado, pero la subasta no estaba. Íbamos de puesto en pueto y turista en turista enseñando la foto de la subasta pero nos quedamos con las ganas. AL parecer está cerrado al público y si consigues colarte, solo dura una hora. Igual intentamos volver la semana que viene! Eso sí, un desayuno de Sushi nos dejó llenos para el resto del día y bastante satisfechos! Esta es la portada del album!

 

Japón: Atunes, paseos y templos

Nos hicimos coleguilla de una alemana que nos acompañó a pata hasta ginza y con la que nos tomamos un buen cafelillo antes de despedirnos de ella. Esa mañana tuvimos muy poca suerte….. llegamos al palacio Imperial y está cerrado, los jardines justo también cerraban el viernes, y para colmo el Nihon Budokan, lugar donde ensayan todas las artes marciales, estaba cerrado por un meeting privado. Nos sentíamos súper torpes, parecíamos principiantes viajando, no sabíamos donde ir, que hacer y para colmo Elena estaba cojita cojita después de la muralla china. Necesitábamos Internet y no encontrábamos, necesitábamos hotel y tampoco había suerte, no conseguíamos ponernos de acuerdo o más bien organizar lo que queríamos ver en Japón ni como ni cuando, muy torpes os diremos!  Aún así y andando durante 5 horas, seguimos adelante visitando la ciudad, vimos un templo precioso, Yasukuni Jinja,  con miles de puestecillos mullticolor en la calle que lleva hacia el.  Copiamos a los fieles llevándonos una moneda a la frente, tirándola en la entrada del templo y dando 3 palmadas. Algunos pidieron por encontrar un hotel.

Por la tarde subimos a la torre del Gobiernos para ver las vistas. Fer desesperado tuvo que pasar antes por la oficina de turismo, estaba cagado y nerviosísimo viendo que en 2 días nos encontraríamos en la calle. Las vistas también eran geniales, lo mejor la Torre Cocoon que es como una maraña recubriendo un capullo. Ya estábamos en el barrio de Sinjuhku que por cierto, nos gustó bastante. Paseamos por el barrio rojo lleno de putis, luces, sex shops, Mc Donalds, bares, pubs, tiendas de electrónica, algunas cutres y al final encontramos un café con Internet donde nos quedamos 3 horas siguiendo llamando a todos los hoteles y descansando la pata! Volvimos a salir del sitio sin hotel pero con algo más de pilas después de los 2 cafetazos! Habíamos quedado con Mari en Shibuya, exactamente en el cruce más concurrido del mundo. Queríamos ver, y vimos, a las 7 y media, la salida del trabajo de camino al bar con los colegas. Es acojonante ver ese hormiguero bajo mil pantallas de publicidad. Fer dice que en los videos siempre tiene que hablar el  porque Helen nunca habla y por eso siempre sale diciendo capulleces.

 

Cenamos con Mari en un sitio brutal y súper japo, pescadito a la plancha, calamares, carnecita, todo increíblemente rico y volvimos a tomar sushi pero esta vez vuelta y vuelta!  La conversación de nuevo se alargo hasta tarde y molidos por el gran día (estrés incluido) nos dejo tan cao que nos fuimos al hotel sin haber llegado a la copa.

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