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Ubud, centro de cultura Balinesa

Retiro espiritual, clases de Yoga, artistas bohemios, galerías de arte, museos de arte contemporáneo, espectáculos tradicionales, comida orgánica, ecología, trekkings naturales, Spas y tratamientos de belleza, templos hindúes, campos de arroz y verde, mucho verde.

En las montanas del interior de  la isla, este pequeño pueblito se ha convertido en el estandarte de la cultura balinesa y extranjera. Cuanto mas te acercas mas hueles todo lo que hemos descrito anteriormente, las calles son así, llenas de artesanía, arte, spas etc y todo decorado con un gusto exquisito. Como todo Bali, el turismo no falta y la ciudad se ha diseñado así por y para nosotros. Bueno, nosotros exactamente no, no somos tan verdes como muchos de los Bobo (Bohemian Bourguoise) que andan por la zona. Mucho tipo de pintas hippie con pantalones de lino, coleta, barba de 2 días sentado en un café para tomándose un humus mientras se informa de las nuevas tendencias del yoga y la reflexoterapia en su Mac ultimo modelo. Todo esto empezó en los anos 30 cuando los artistas europeos llegaron a Bali y se quedaron fascinados por su cultura. Muchos de ellos se instalaron por la zona y empezaron a pintar y abrir galerías y museos. Entre ellos un español, Blanco Museum, que no entramos por tener precio del prado y estar un poco perezosos.

       DSC_1197  Cueva del Elefante  DSC_1317  Niña local llevando oraciones en Yeah Pulu

Nosotros, después de patearnos todo el pueblo, encontramos una casita dentro de una casa familiar donde quedarnos. Estaba genial, muy balinesa con la típica puerta recargada y mucho bambú, y un porchecito genial donde desayunábamos lo que la familia decidiese prepararnos para ese día. Para darnos unos buenos rulos por la zona nos alquilamos una motillo y así perdernos entre los alrededores. Como os hemos dicho, no paras de ver templos rodeados de campos. Cada casita tiene dentro su propio templo. Además, el paisaje es de selva tropical, millones de palmeras, riachuelos y lianas. Algunas de las cosas que vimos fue, el Monkey forest, parquecillo con monos en la selva y templo incluido claro esta. Yeah Pulu que es un relieve hindú relatando escenas cotidianas en mitad de unos campos de arroz. También fuimos a la cueva del elefante donde ahora tiene un templo y que fue una cueva ermitaña hindú. Sin olvidar los 500 paseíllos en moto viendo las aldeas y los campos de los alrededores

Nos recordó a nuestras mamis, 2 alocadas bohemias artistas que seguro encajaban genial en este sitio. Jajajaja!  Sería gracioso verlas con sus batines de pintora trabajando en su nuevo cuadro dadaísta o escultura y negociando con los locales su próxima exposición en la galería. Aunque bueno, conociendo a los respectivos, igual se encargan ellos de crear la galería, jajajaja! Por cierto Ramón  (Padrino Helen) y Rafa (Tío Fer) nunca se os ha ocurrido la brillante idea de venir aquí a vender vuestros trabajos? 

Después de 3 días Fer no pudo resistir la tentación de ir a uno de los bailes tradicionales que anuncian por todas partes y que a mi tan poco me gustan. Arrastrada fuimos al súper espectáculo. Sí, esta guay ver los trajes tradicionales y  un rato de baile pero a los 15 minutos nos tirábamos de los pelos! Mola como mueven los ojos exageradamente abiertos y escuchar un ratillo de música. Nos escapamos pronto y nos fuimos a disfrutar de un buen vinito con queso al estilo Bobo con nuestro ordenata y solucionando temillas como el visado a Birmania….es un parto! Esta es la portada!

Bali: Ubud

Mañana ya salimos hacia el sur de Bali para estar cerquita del aeropuerto que nos volvemos a las playas de Tailandia que todavía no las hemos catado. Nos vemos allí!

Ciao Ciao Lembongan

Ahora si podemos decir que este es el sitio donde más tiempo hemos pasado del viaje. Necesitábamos un descanso, no movernos, no hacer maletas, no penar en mañana y solo disfrutar. No es que sea el sitio más especial pero en cierta manera nos ha atrapado. Olas, buceo, relax, buen tiempo, hotelillo genial y gente maja. La isla nos regaló una puesta de sol preciosa antes de partir.  Esta la portada del album!

Bali; Ciao Ciao Lembongan

Días de PADI en Lembongan

A Fer le había tocado por su santo un bautismo de buceo…pero tras la primera inmersión nos dimos cuenta de que queríamos muchas más.

El primer día, y para catar el aparatejo de las bombonas, chalecos y equipo nos metimos en la orillita y asi poder tener confianza y no cagarnos por la patita al entrar en lo profundo. La primera sensación es muy pero que muy muy rara por mucho snorkel que hayas hecho. Parece que estas flotando, lo de respirar por un aparato no lo llegas a entender bien pero ves que funciona y todo es nuevo, flipante y emocionante. Ya con los nervios un poquito más relajados nos explico 2 cosillas del equipo y pronto  casita que teníamos que madrugar para salir pronto a la aventura.

Te pones el equipo y hasta pareces un profesional tirándote de espaldas como James Bond. Los nervios del paseo en barco se te van en 5 segundos, bueno, Helen tenía la tripita en un nudo durante un buen rato. Más cagona que Fer, jajajaja! Con el equipo puesto miras hacia abajo y ves que hay un buen trecho hasta el suelo. Empezamos a bajar poco a poco, agarrados a una cuerda y soltando aire del chaleco para dejar de flotar. 12 metritos compensando los oídos y ya estábamos en la arena y respirando. Al principio gastas mucho aire porque respiras muy fuerte y rápido, como si se fuese a acabar pero eso no pasa. El tiempo pasa volando ahí abajo, no dejas de ver cosas, de flipar de estar ahí y de lo más impresionante, ponerte de cara a la superficie y verla masa de agua que tienes por encima. Tardamos 5 minutillos escasos en ver MANTAS GIGANTES  de 3 metros cada una volando por el agua a nuestro lado. Es un bicho espectacular, no solo por lo grande sino por la boca, la cola y la manera de moverse bajo el agua. Con calma pero deprisa. Las 3 o 4 mantas que vimos daban vueltas alrededor de una roca para que los pececillos les limpien.  Eso fue lo mas jarto, pero vimos mil y un pececillos más.

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Os podéis imaginar como salimos del agua, emocionados y con ganas de más. En ese momento decidimos que era hora de sacarnos el Padi y poder bucear siempre que queramos. La segunda inmersión del día ya fue con algo de técnica y teoría para empezar el cursillo. El sitio era también precioso, llenito de coral y peces de mil colores y formas. Los peces de medio metro ya son normales para nosotros, jajajaja! Algunos parecían caramelos, otros se camuflaban con las piedras, pequeñitos escondidos debajo del coral y mil especies raras como el Pez León que esta muy guapo ver. Alguno peligroso como el pez escorpión o alguna planta que pica pero lo esquivas y no lo tocas y todo es seguro. Para no subir y bajar rápido juegas con tu respiración y el aire del chalequillo. A veces no lo controlas y el profe tiene q tirar de ti hacia abajo para que no te vayas volando a parla. Fer daba hasta volteretas debajo del agua desde el momento 0!

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Lo más coñazo de todo a sido la teoría, un video infernal súper americano que te contaba hasta la cosa más obvia de quitar el plástico a las gafas antes de usarlas. Pero bueno, al final al hacerlo de una sentada no ha sido duro. Además hemos tenido la suerte de hacer todas las prácticas en el mar y no en una pisci y mientras hacías los ejercicios aburridos estabas gozando de los pececillos. En una de esas vimos una morena muy chula y a 3 con snorkel salir del agua corriendo por haber visto un tiburón bebé, jajajaja! Lo peor era el ejercicio de quitarte la máscara bajo el agua, te agobias, tragas agua, no puedes pensar en respirar por la boca y soltar con la nariz, te haces la picha un lio y no nos moló nada. Helen negaba con la cabeza cada vez que el profe nos decía e hacerlo….y aún cuando no estás muy profundo vale, pero a 15 metros y corrientes de la leche da bastante cague.

El tercer y último día de cursillo fuimos ya sueltos. Controlando nosotros la situación y bajando hasta los 20 metros. Últimos ejercicios para aprobar y mucho disfrute. Era buceo de corrientes, te dejas llevar y estas de cara al coral y los peces avanzando con la corriente, parece un cine o un tetro. Eso sí, la cosa se puso chunga y nos tocaron varias corriente demasiado fuertes. Nos teníamos que agarrar con todas nuestras fuerzas a alguna roca. Era como en los dibujos animados, uno enganchado y todos enganchados detrás….Examen final aprobado y carnet en mano! Hola Hola mundo submarino, ya estamos aquí! Esta es la portada del album!

Bali: Dias de Padi

 

 

De vuelta en Lembongan

Agustito y contentos nos sentíamos como en casa, nos conocíamos la isla, las playas, las olas y el hotelillo al que fuimos nada más llegar. En el camino a la isla coincidimos con Tim, un ingles que odia vivir en Inglaterra y lleva toda su vida de islita en islita y ahora tiene aquí una escuela de buceo. Nos metió el gusanillo en el body pero nos resistimos por el momento.

 Los días los pasamos tranquilos, haciendo surf, dándonos paseos y bañitos en la playa. Nos mudamos de sitio a uno más cerca del mar, de los barecillos y de nuestra tienda de alquiler de tablas a los 2 días de estar en la isla. El sitio era genial, bungalow con vistas al mar y piscina de las que rebosa también mirando la playita; además de una bonita puesta de sol y comida rica. Nos hemos sentido bastante en casa, ya nos trataban como si fuéramos de la familia, hablando con la familia que llevaba el hotel y contándonos como se vive aquí.

 Bali: De vuelta a Lembongan

En cuanto al surf nos ha parecido, sobre todo a Helen, más chungo de lo que parece. El primer día nos metimos con olones de 3 metros y demasiada corriente y después de pedalear sin poder pillar una ola decidimos volver a la costa y nos pilló una corriente de la que nos tuvo que rescatar un pescador. Fer siguió intentándolo el resto de días y Helen se pasó al body que es menos sufrido y muy divertido.

Recorrimos la isla con una motillo, es muy pequeñita, tiene alguna playita más y otra isla conectada con un puente. Además una parte grande de la isla es un bosque de manglares que se inunda con la marea alta con lo que inaccesible gran parte del tiempo. Creemos hay más templos que casas. Hay dos aldeas en las que e viven de las algas o de la pesca. El olor a alga seca junto con el ruido de los gallos de pelea y los balineses tirados en las calles vendiéndote snorkels o alquileres de moto es lo que mejor caracteriza a la isla. Aquí para variar también son muy vagos y se toman las cosas con mucha mucha calma, no andan para nada, para algo se invento la moto. Al principio pueden parecer pesados ofreciéndote siempre mil cosas pero una vez te haces a la isla y te empiezan a conocer todo tiene otro encanto. Ves siempre a los mismos chavales jugando, de camino al cole, las familias en su vida cotidiana y sabes que es un día nuevo en Lembongan.

Por primera vez hemos estado muy de relax y nuestra mayor preocupación era ver si había olas o si las nubes cubrirían la puesta de sol. Todo cambió en el santo de Fer, cundo recibió un regalo, no sorpresa porque me lo pilló, que cambió nuestro rumbo de los siguientes días…ya os contaremos.

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Primeros dias en Bali

Llegamos a las mil y una mona a Bali así que nos metimos en una guesthouse de la costa. Mas que un guesthouse, era una casa fantasma…un cuartucho, caro, feo y que nos recordó a nuestra época de la India. Menos ml que era sólo por una noche, llegábamos molidos después del gran día de amanecer en Angkor, Kuala Lumpur y avión, con lo que no nos enteramos mucho. A la mañana siguiente, nos cogimos el barco publico con todos los surferos de camino a Lembongan, una pequeña isla al este de Bali famosa por sus olas y por el buceo! Nos esperaban además Jens y Katia con un bunggalow que nos habían reservado en un pequeño jardín cerca de la costa. Las señoras que lo llevan son súper majas, y te dan el desayuno dentro del porchecito donde puedes descansar leyendo mientras te balanceas en la hamaca…puro relax. De echo, el primer día no hicimos nada especial, encontramos una playita casi desierta andando por la isla y nos dedicamos a hablar, ponernos al día y comer algo en un chiringuito de al lado. La isla solo tiene 3 playas, el resto es acantilado o bosque de manglares, y además desaparecen con la marea alta. A la caida del sol, fuimos de vuelta y cenita en una pizzeria al borde del mar. Al día siguiente nos hicimos un snorkel. Por unos 20 dólares te llevan en barco a los arrecifes de coral y puedes disfrutar de millones de peces de colores, vimos incluso un pez globo del que no comimos un Japón….heheheheheh. El par de chapuzones, a pesar de las mini medusas, nos supo a gloria después de no haber podido catar una buena playa con el agua tan clara en tanto tiempo. Volviendo con el barco vimos que había unas buenas olas con lo que no nos resistimos y con una tabla nos lanzamos todos al agua a por ellas. Vimos una de las mejores puestas de sol del año mientras intentábamos pillar las olas.  El cielo rojo iluminaba el volcán de Bali llamado Agung. Cuando se pone el sol solo te queda relajarte con una cervecita oyendo el mar o dando un paseillo, porque en cuanto se hace oscuro la isla muere y parece que sean las 2 de la mañana. Esta es la portada del album.

Bali: Lembongan

El día siguiente fue surf y mas surf, ya nos había picado el gusanillo y no queríamos salir del agua ni para comer. Fer ya pilota el body y ha decidido que se lanza a por el surf, le han dado envidia todos los que se ponen de pie, jejejeje. Nos lo pasamos como enanos y le cogimos cariño a la islita aunque ya era nuestro ultimo día, al día siguiente salíamos hacia bali en busca de una casita para los 4.

Al llegar a Bali y después de que Jens disfrutase de un café decente (en bali son mas aguachirri que en ningún lado), alquilamos un amago de coche y nos pusimos a recorrer la isla por caminos intransitables. Fer se chupo mil horas de coche entre barrizales, arena, pendientes y demás y encima conduciendo al lado contrario del habitual. Las playas de Bali, igual somos muy exigentes, pero no son paradisiacas. Hay rincones debajo de los acantilados muy chulos por la zona de Uluwatu pero son todo olas y las playas con las mareas desaparecen. A no ser que seas un experto con la tabla no puedes entrar en el agua y para bañarte es complicado. Además para llegar tienes que bajar por el acantilado y como Jens decía, si me quedo aquí no subo en un mes, jajaja. Visitamos también la zona de Nusa Dua, que es un rincon de resorts 5  estrellas que descartamos enseguida. Ya molidos nos dirigimos hacia la zona de Semniyak,  es toda la parte turistica a tope donde se aprende a surfear y tienes tiendas y restaurantes para aburrir. Íbamos a pasar allí la noche pero en el último momento encontramos una casa a media hora de allí con lo que fuimos a visitarla. La casita estaba genial, cerquita del mar, con su piscinita, su cocina y bastante cuca. Estaba cerca de la playa de Canggu que para variar no existía por las olas y por las barcas de pescadores. Joe joe, ¿Qué hacemos? No habíamos encontrado nada que nos gustase. Al día siguiente seguimos un rato la búsqueda pero al final nosotros decidimos volver a Lembongan, nuestra isla paraíso que tiene todo lo que necesitamos menos una casita. Nuestro gozo en un pozo pero estábamos contentos de volver y dejar de buscar.

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