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Australia Zoo

Al día siguiente y con un intento de nuevo fallido de patinarnos la city de Brisbane, nos fuimos al Australia Zoo. Está cerquita de la ciudad y lo montó un señor llamado Steve Irwin que para  la gente de la zona es dios. Murió hace unos años creemos de un mordisco de serpiente y hay fotos suyas por todos lados.  El sitio está genial, pero nos lo imaginábamos más salvaje.  Todos los animales menos los koalas y los canguros están en sus jaulas y no los ves en libertad. Eso sí, tienen millones de especies exóticas muy guapas. Wombts, pájaros raros, Dingos, Polar Rojo….falta el platipús, de nuevo nos quedamos sin verlo; tendremos que volver con más calma a Nimbin y esperarlo pacientemente a la orilla del río. 

              Cozy Koala  Panda rojo  DSC_0885  Wombat

Lo más guapo fue tocar a los Koalas y canguros. Los canguros estaban sueltos en una pradera enorme y te podías sentar con ellos, darles de comer y tocarles. Eso sí, los del zoo te venden comida que no les debe molar nada y algunos ni la quieren. Portada

Australia: Australia Zoo

Nos impactó también un molde de Coco gigante hecho para enseñarte el tamaño que han llegado a tener. Fichad la foto, te encuentras con eso vivo y te devora de un bocado.

Ñam ñam que me come

Hay millones de espectáculos y charlas sobre los animales. Lo que intentan al tener tanto bicho suelto por estos lares es enseñarte a como convivir con ellos. Como cuidarlos a ellos en el caso de Koalas o canguros, y como cuidarte a ti en  el caso de encontrarte con serpientes y cocodrilos.

Al salir nos dirigimos a Mooloolaba, pueblito costero donde pasamos la noche. Esta vez llegamos a tiempo tanto de puesta de sol como de horario de camping.

Brisbane y Furgo Style

La  vida en la furgo es genial aunque a veces desastrosa. Tienes la libertad de un pajarillo para ir donde quieras, cuando quieras, y encima llevar contigo todo lo que necesitas. A veces hay tanto bulto que encontrar algo entre la maraña de cosas se hace casi imposible….¿Cuándo fue la última vez que viste esto? ¿Dónde dejaste lo otro? Intentamos los primeros días asignar sitios fijos a las cosas, pero de ahí a cumplirlo siempre… El frío de por la noche te hace siempre amontonar los trastos inútiles para dormir a los pies de la cama y las prisas de por la mañana para llegar al check out, si es que hay, te hacen volver a meter todo en la furgo da igual casi de que forma para que no te cobren un día mas.

Los giros malos son siempre nuestros peores enemigos y más cuando las cosas están por ahí sueltas. En uno de ellos derramamos una ensalada de pasta, en otro unas patatas fritas, pero el peor peor de todos fue la leche. Dejamos un vaso que sobro en la encimera y como es de suponer acabó en parla. No nos dimos cuenta hasta el día siguiente que vimos cosas mojaditas y olor a podrido. Encima se trataba de leche fresca,  un asco! Nos ha  costado varios días y el uso de miles de productos para desinfectar la zona.

Nos hemos comprado varios CDs y hecho algún otro para las horas en ruta que no son pocas. El escenario que te vas encontrando es alucinante, cada pocos kilómetros quieres parar para ver cosas, animales, lagos, una playa…. Lo mejor es que puedes. Lo malo es que nos creemos que tenemos un 4×4 y que podemos adentrarnos en caminos de tierra, arena, roca, césped o lo que sea así sin más. Menos mal que nos lo prohibieron, tendremos que darle un manguerazo antes de devolverla para que no se cosquen.

Los camping a veces son un fastidio, sobre todo el horario. Cierran como a las 6 y a esa hora es muy posible que no hayamos llegado a nuestro destino y nos quedemos sin poder entrar. Como aquí en Brisbane, que al llegar decidimos ir al cine y al salir sobre las 10 de la noche no nos quedaba otra que buscar un rincón tranquilo y sin poli para cerrar los ojillos. Los locales siempre te ayudan con esto y saben donde debes ponerte y hasta que hora para que no te pille la poli y te caiga una multa. Llevando la casa a cuestas es genial porque siempre tienes la cama a mano y si encuentras un sitio que te guste, ahí que te quedas. Conseguimos mejores vistas que un hotel de 5 estrellas. Aunque bueno, no siempre es así, aparcar en ciudades suele ser más difícil y más bien donde te toque que donde te guste; los pueblos pequeños son mucho más fácil.

Las zonas de camping suelen estar todas de lujo, baño con agua caliente impecable, barbacoa, cocina, lavadoras, Internet (aunque nunca nos funciona) etc. Lo peor es la pereza de la pateada al frío para ir a las duchas o lo que es peor, ganas de hacer pipi en mitad de la noche.

En cuanto a comidita, nos apañamos muy pero que muy muy bien. Nuestro camping gas es la bomba y nos cocinamos platitos de chuparnos los dedos. La leche calentita de por la noche nos nos la quita nadie, y casi hay peleas para prepararla y tener las manitas encima del cazo caliente mientras se hace.

Y bueno, pese a que el colchón sea una caca y tengamos hasta moratones en los lados de lo dura que está la tabla de madera, no se duerme tan mal. Nuestro edredón ha sido sin duda la mejor de las compras.

The Strangers

Brisbane no se puede decir que la hayamos visitado demasiado. Tras despertarnos en nuestro rincón de la ciudad, nos fuimos a un camping e hicimos todas las “obligaciones” pendientes; colada, lavadoras, ducha, ordenar….Se nos hicieron las mil y acabamos bajando al centro pasado el medio día. Fuimos directos a una tienda de alquiler de patines que por desgracia había tenido un grupo de 50 y se habían quedado sin existencias. Sin más, paseamos un rato, vimos un par de tiendas, tomamos un heladin y antes de volver al camping cruzamos el puente más famoso de la city para ver el skyline desde el otro lado. Como toda ciudad australiana, todos los edificios son súper nuevos y modernos. Aquí algo se hace viejo lo tiran y a construir de nuevo  

La ciudad respira un ambiente guay, mucha gente en la calle disfrutando del buen tiempo, muchos parques, poco tráfico….pero tampoco os podemos contar mucho más de aquí. Portada!

                             Australia: Brisbane

Nimbin, regreso a los 70

Nosotros creíamos que los 70 se habían acabado y nunca más lo reviviríamos. Ingenuos! Creo que es la primera vez que poníamos los pies en una comunidad hippie tan auténtica,en realidad es todo un pueblo. Poniendo un poco en situación, ya subiendo una carretera de montaña perdida de la mano de dios nos entro por la ventanilla una peste a marihuana que casi nos deja doblados. Y es que dicen que en la zona hay una esencia de setas mágicas que crea felicidad y alegría en todo el valle.

Tras perdernos en el pueblo buscando un parking gratis donde pasar la noche y tener nuestro primer encuentro en mitad del bosque con canguros, encontramos “el sitio”. Todavía hablando de los saltarines aparecimos en un campamento hippie donde los dos japoneses que nos recibieron llevaban los ojos mas achinados de lo normal. Nos enseñaron la cocina, los baños, el tipii indio donde fumar la pipa de la paz y donde hacer un fuego por la noche. Vini, vidi, Vinci! Decidimos quedarnos.

Tras la cena y con un café alrededor del fuego aparecieron varios colgaos, cada uno con su historia, un japo que llevaba dos meses aquí, otro  abuelote que por culpa de la esencia mágica se había quedado estancado reparando el coche e incluso uno quería hacer una peli! Su  historia nos cautivo, nos la contó balbuceando “Peace and Love….bla, bla, the real truth…” ; ese era su argumento a modo John Lennon. Lo único malo es que al pavo estaba ya un poco pasado y su cabecita un poco rota como para conseguir el pelotazo en el que el tanto confiaba. Su cuaderno con la historia, anotaciones y dibujos eran una mezcla entre manicomio y niño de guardería, aún así el insistía y dibujaba en el otro símbolo de la paz. La más crac era la japonesa que trabajaba en la recepción, se había apropiado de los restos de una Volkswagen amarilla antigua que llevaba ahí tirada 30 años. La había limpiado, tapado las goteras y puesto un colchón consiguiendo la casa más guapa de todo el pueblo. Cuando nos quedamos solitos en el fuego aparecieron los canguros. Guapísimo! Salen del bosque que rodea la pradera de acampada por la noche o pronto por la mañana para comerse la hierba. El paisaje era perfecto, fuego, pradera, saltarines y a al fondo el bosque iluminado por la luna llena. Portada del album

Australia: Nimbin 

Penita fue que el día siguiente saliese lluvioso. Pero bueno, modo Nimbin y a tomárnoslo con calma. El pueblo es muy muy hippie, toda fachada tiene flores, arco iris y muchos colores. Hasta los buses de turistas están pintados a modo Nimbin. Parecen todos unos colgados pero luego aparece la niñita rubia con trenzas o el chaval que se incorpora al cafe haciendo de familia hippie!  Nosotros nos dimos un paseillo por el pueblo donde te asaltan para venderte hierba, hicimos alguna comprita para la cena y nos tomamos un par de cafelos escribiendo algún post en el bar más local. Mientras tanto ellos tocaban la guitarra, la flauta travesera, los timbales, cantaban y se hacían trenzas a la vez que se pasaban la pipa de la paz. Lo que no entendemos muy bien es como iba el tema poli, este bar era una terraza en la calle, a 300 metros de la comisaría con coches patrulla arriba abajo y el ser discretos no les preocupaba lo más mínimo.

DSC_0765  Pueblo de Nimbin

No os hemos contado, pero este pueblo es así desde los años 70 cuando unos estudiantes universitarios celebraron un festival y fue tal el éxito que algunos decidieron quedarse. Ahora el Mardigrass es la competición de cata de marihuana mas grande de Australia acompañada de música, arte, danza…Además es justo en esta época cuando en los bosques de alrededor creen las setas alucinógenas poniéndole la guinda al pastel multicolor.

Desde el camping empieza un paseo por el bosque que te llevaba hasta el río donde si vas despacito y con cuidado se ven los platipus, un animal autóctono, pero nosotros no los vimos. Nos recorrimos toda la orilla entre barrizales y vegetación pero no hubo suerte. Nos encontramos con otro espécimen que sólo sólo sólo se puede encontrar aquí, primero vimos uno y luego descubrimos muchos más…son amarillos, redondos, los ves por todas partes y se caracterizan por su sonrisa.

         Smily    Mas smilies    Encuentra las 7 sonrisas    DSC_0813 

En este post podeis absteneros de comentarios, jeejejeeejejejej

Byron Bay

Es un saliente de costa con playa de arena kilométrica a ambos lados, agua cristalina, bosque de eucalipto y en la punta unos peñotes de roca volcánica. Se llama así por Lord Byron, quien navegó por estas aguas en 1770 haciendolo colonia británica. En lo alto de la punta está el faro que más alumbra de todo Australia formado por un cristal gigante que hace de una mini luz un foco súper potente. Desde ese lugar se pueden ver miles de delfines cazando y nadando. Vimos hasta una ballena!  Justo al lado está la gente aprendiendo ha hacer surf. Que valor, con los neoprenos para no quedarse pajaritos…nosotros somos más del mediterráneo y ese frío nos da miedo. En la orilla con el solete se estaba de puturru!

El pueblo es también un  santuario por y para el surf y la vida en la playa. Las tiendecillas con gusto y aspecto retro, tablas antiguas, monopatines de los 70, furgonetas Volkswagen. La gente anda descalza por todos lados mientras se compra un sándwich con un café para hacer picnic en el césped al lado del mar mientras ve el atardecer. Probamos nuestro primer fish and chips del viaje sintiéndonos más hippies que nunca. Es todo cómo una postal, chavalines corriendo detrás de las gaviotas, algunos volando cometas e incluso jugando al cricket mientras el sol vuelve a poner mil colores en el cielo y el mar. Por la tarde decidimos salir rumbo a Nimbin, un pueblecito de montaña aconsejamos por Juanma, del que ya os comentaremos más adelante. Portada!

Australia: Byron Bay

DSC_0672 P7060038 Faro de Bayron Bay DSC_0677 DSC_0679 DSC_0682 Delfinesssssss P7060043 P7060047 P7060051 DSC_0691 DSC_0705 DSC_0707 DSC_0715 Surfeando en la puesta de sol Donut de Fesa DSC_0730 DSC_0726 DSC_0727

On the road

Camino a Byron Bay pero sin rumbo exacto. Creo no éramos conscientes de las distancias de este país. Además las carreteras cambian de 110 a 50 en cuestión de metros con lo que imposible encima calcular hasta donde llegarás en el día. Mil pueblecillos rodeados de campo por todo el camino. Muy campestre. Los pueblos son de cuento, con su césped por todas partes y las casitas de madera, todas con su van o furgo delante y la verjita blanca de madera delante, las tiendecillas de flores o frutas en mitad de una finca  y todos los locales disfrutando del domingo soleado. Las vacas son también muy molonas  y súper pomposas, con mucho pelo como las de los dibujos animados, seguro hasta llevan el cascabel que hace tolong  tolong.

Los pueblos se van turnados con bosques y parques naturales. Hay cientos de miles de lagos rodeados con eucaliptos. Cuando te acercas  a la costa impresiona aún más al conducir en mitad de un bosque con el mar a un lado y los lagos y ríos al otro. Koalas y canguros por todas partes pero tu no los ves. Solo ves señales amarillas que te indican que están ahí para que tengas cuidado o ya fiambre atropellados en la carretera que no está tan  guay.

Ya empezaba a esconderse el sol, llevábamos todo el día conduciendo y teníamos que empezar a pensar donde pasar la noche. Nos paramos en uno de los lagos a ver un poco el atardecer y nos encontramos miles de pelicanos enormes y geniles. Estaban posando delante de la puesta de sol. Decidimos que en esa orillita pasaríamos la noche. El sitio era genial, se llamaba North Haven.

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Buscamos un súper y un bareto donde tomar   una birra mientras cargábamos el ordena haciendo unos cds para el coche. El bar era un club a modo la bolera de los Picapiedra. Todo con moqueta, australianos grandes ellas con su polar y  sus zapas y ellos con sus camisas de cuadros y chandal bebiendo birra y pasando el sábado noche.  Muy seveties.

Ya con los huevos de la ensalada a punto de hervir y el tinglao desmontado vino un seguridad a decirnos que eso era una propiedad privada, que teníamos que mudarnos….que jaleo! Suerte que nos dijo donde podíamos ir y solo era cruzar el río a tan solo 2 segundos. Menos mal porque tuvimos que  movernos con todo abierto y la cacerola en la mano.

El sitio, aunque nos sentíamos algo ilegales, era privilegiado. Volvimos a cenar sopita refugiados del frío en la furgo pero esta vez habíamos comprado un edredón blanquito, nuevito y calentito que nos salvaría esta noche. Ah, y baños públicos impecablemente limpios al lado. Los hay por todas partes.

Fer está muy dormilón y más con el nuevo edredón. Preparé el desayuno con los pelícanos a 2 metros y los señores saliendo o volviendo de pescar. El día estaba espectacular. Como los caracoles, con los cuernos al sol y con su casa a cuestas empezamos camino a veri si hoy llegábamos a Byron Bay.   Primeras paradas, las playas cercanas donde un domingo por la mañana significa SURF. Los que no lo practican lo disfrutan con un café o una barbacoa con los pies en la arena. No en primera línea de costa sigue la vida del pueblo con mercadillos, gente haciendo deporte, montando en bici o paseando. Todo muy tranquis. Esta es la portada

.Australia: On the road

Paramos a comprar comida en Fredo´s Pies, famoso por sus empanadas de carne de Cocodrilo! No os habíamos contado, jajajaja, pero en el lago de noche te entran paranoias pensando en cocodrilos, sabes que están más al norte pero te da algo de cague. Tanto parque natural, tanto verde y tanta fauna hace que la gente viva el campo, la naturaleza, la disfrute y sobre todo la cuide. Zonas de acampada en todas partes con barbacoas y mesitas de madera. Para viajar en furgo es perfecto, puedes no tener camping y no te faltara de nada. 

La noche se acercaba y nos quedaba un trecho con lo que las paradas se  acabaron e intentamos ir lo más directos posible. El cielo se puso del color más rojo que hayamos visto nunca. Era simplemente espectacular.

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Llegamos a Byron Bay como no de noche y encontramos un camping familiar, llevado por una señora muy borde pero con ducha calentita. El pueblo estaba muertito, aquí todo se acaba muy pronto.