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Melbourne y Great Ocean Road

Llegamos a Melbourne ya de noche con lo que nos fuimos directitos al hostalillo. Silenciosos para no despertar a ninguno de los 12 inquilinos de la habita nos pusimos los pijamas y a disfrutar de una camita de verdad después de 20 días de furgo. Por la mañana fue una pesadilla, la perdimos entera venga a llamar a todas las autopistas a ver si eran de peaje y si habíamos pasado…un caos, pero no había otra. Los ca… del alquiler no nos habían informado y por cada impago de peaje reciben 50$.

Pese a ser ya tarde cuando al fin salimos del hostal, Melbourne estaba más vivo que nunca. Al contrario que otras ciudades australianas, esta ciudad no es nada tranquila y se respira mucha vida en la calle, las terrazas, los bares y las millones de tiendas que hay. Se dice que Sydney es más americana y Melbourne más Europea. Comimos en un bar del centro, una terraza que daba a una calle principal unos nachos y unas croquetas de rissoto brutales! Para bajar la mole paseamos por las calles y parques hasta llegar al barrio de Fitzroy. Melbourne es muy famosa por sus chocolaterias, están por todos lados, hasta el punto que un chocolate con churros lo disfrutan igual que en España. Ya ves Ramón, al final lo hemos hasta encontrado!

Fitzroy es un barrio lleno de cafés style, tiendas de diseño y segunda mano y bares de noche. Nos gustó  mucho. Las tiendas estaban cerradas pero los escaparates tenían una pinta bestial. Todo el mundo había acabado el día y estaba sentado en algunos de los barecillos. Hicimos lo mismo pero cambiamos cerveza por cafelillo para combatir el frío. La verdad, después de estos días nos hemos resfriado un poco y tenemos las defensas ahí ahí. En el hostalillo de vuelta conocimos a Cote y René, chileno y mezcla entre alemán, español y chileno. Con habla española siempre es más fácil y como que sales de las típicas conversaciones que tienes con otros bacpackers. A los 2 minutos ya estábamos organizando para ir los 4 juntos al día siguiente a visitar The Great Ocean Road.  

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Salimos pronto por la mañana para que nos diera tiempo a visitar la zona en un día. The Great Ocean Road como su nombre indica es una carretera paralela al mar que recorre parte de la costa sur australiana. A un lado llevas el mar con sus playas paradisiacas o sus acantilados y peñones y al otro praderas, lagos y bosques de eucalipto. Es muy bonito aunque nos pareció muy similar al norte de España. Lo más famoso son los 12 apóstoles, aunque quedan solo 7, son peñotes de roca que salen del mar de un tamaño inmenso. Lo pasamos genial en el coche los 4 recorriendo la zona, parando a ver los sitios, a picar algo y hablando y riendo mucho. Encontramos tortas de aceite españolas, Fer no pudo resistirse y se compró un paquete entero. Lo que no vimos fue Koalas en libertad, René, Fer y Elena nos fuimos muy tristes, el gañán de Cote que había estado viviendo en Brisbane y había visto ya hasta Ornitorrincos.

El tercer día se lo dedicamos a la ciudad, aunque primero tuvimos que pasar a por unas cosas olvidadas en el coche. Por la mañana nos fuimos los 2 y pasamos por Federation Square donde está el museo de Melbourne y toda la zona centro. Nos encantó una calle llena de Grafitis cedida por el ayuntamiento para pintar. La primera es la portada!

Melbourne y Great Ocean Road  DSC_1321

A las 2 pillamos el tranvía, nos perdimos, que habíamos quedado con René y Cote en San Killda para comer y pasar la tarde. San Kilda es igual que el resto de Melbourne, millones de cafés y tiendecillas pero esta vez con la bahía al lado. Comimos en un restaurante que nos recomendó una japonesa y era orgánico vegetariano, nos quedamos todos lampando. La merienda entonces calló acto seguido en una de las millones de pastelerias de la zona. En la zona también está el Luna park, un parque de atracciones muy famoso por la entrada que es una cara gigante. Intentamos subir a una de las atracciones, una montaña rusa que daba la vuelta al parque y desde la que se veía el mar, lo malo es que justo esa era la única cerrada, nuestro gozo en un pozo. El atardecer lo vimos en el embarcadero, con el skyline de la ciudad en un lado, la bahía en otro y el sol en medio. Supuestamente en ese lugar hay pinguinos que tampoco vimos, creemos que René nos traé mala suerte, jajajaja, antes de estar con el siempre veíamos bichos.

           PLaya San Kilda  DSC_1366  DSC_1379  DSC_1395

René se tuvo que ir esa misma tarde, penita no se quedase a salir. Nosotros 3 nos fuimos a vivir un poco el Melbourne nocturno con otro colega suizo llamado Hayden. Cenita y copeo hasta la hora de salir al aeropuerto, muertitos nos metimos en el avión a mimir hasta Nueva Zelanda. La verdad es que ha sido un gusto pasar estos días con nuestros 2 nuevos amigos, lo hemos pasado genial! A Cote le veremos pronto en Santiago de Chile!

De vuelta en la carretera

Tras Lady Musgrave y nuestra aventura submarina nos quedaban unos 5 días para volver a recorrer todo el camino de vuelta a Sydney, dónde teníamos que devolver la furgo y coger un avión para Melbourne. Nos hicimos la travesía de vuelta parando en algunos sitios donde ya habíamos estado como Nimbin o Byron Bay, los dos están a mitas de camino y nos habían encantado. Disfrutamos del sol y el calorcito por el día y de los atardeceres en la montaña y la playa. Como no, volvimos a ver canguros y a los mismos colgaos en Nimbin, paseamos por su mercado de domingo con un cafe y en Byron Bay fue una pena que no hubiese surf. Portada!

Australia: De vuelta en la carretera

Byron Bay 1

 También descubrimos algunos sitios nuevos como Red Rock. Es un pequeño pueblo, fuera de la típica ruta de pueblos que sigue todo el mundo. Como no, llegamos ya de noche y no pudimos más que cenar bajo las estrellas y refugiarnos del frío. Por la mañana todo cambió! Nos despertamos con el ruido de los loros que sobrevolaban la furgo y los restos de la cena, ¡Si son los del Australia Zoo! Desayuno al canto y llega el vecino a decirnos que a escasos metros, en el camino a la playa hay una pitón al sol. Joer, si la veo de noche se me ponen de corbata pero ahora duerme tranquila al sol. Ese caminito nos levaba a una playa espectacular casi para nosotros solos. Y en mitad de la bahía, delfines!!! Un grupo grande que pescaba el desayuno nadando con las olas!

         Desayuno de loro   DSC_1219  La pitón   DSC_1236 

Menuda mañana, estamos de vuelta, llevamos 19 días y no queremos volver, se nos ha pasado volando! Si es que Australia mola un huevo! Ese mismo día volvimos ha hacer carretera. Tuvimos suerte al encontrar un camping donde nos dejaron dormir por 10 dólares y tomarnos una rica pasta en la última cena de la furgo, el día siguiente sería largo.

el cielo nunca se acaba

Entramos en Sydney como en casa, por el puente de la bahía para hacer unas últimas cositas. Luego resultaría que es de peaje electrónico y que hay más por todo Australia, que tienes que pagar por Internet o teléfono y no lo sabíamos! Pasado el susto de las multas que todavía tenemos que arreglar,  todavía teníamos que pasar por un par de tiendas, mandar postales, limpiar la furgo y devolverla, reparar la cámara y por último, hacer una visita a la oficina de Profero (la empresa de Helen) en Sydney. Allí nos recibieron y estuvimos charlando con el director un rato, se quedó con nuestros curriculums por si acaso en un futuro podemos volver! Todavía nos queda mucho viaje por delante y muchas cosa que ver, pero Sydney es un sitio donde nos quedaríamos a vivir un añito sin pestañear. Rápido y corriendo todo el día, casi sin tiempo para comer, llegar al aeropuerto y echar de menos nuestra pequeña casa con ruedas.

Lady Musgrave

A unas 70 millas de la costa y en mitad de la masa de agua del pacífico hay una pequeña laguna formada por arrecife de coral. Agua cristalina con arena blanca protegido por una barrera de coral con una isla desierta en medio. Es simplemente el paraíso y uno de los lugares más exóticos en los que hayamos estado. El día no acompañaba, un frío, un viento, el mar alborotado y además un madrugón. Aún así, estábamos impacientes por llegar; acurrucaditos en la cubierta del barco y apunto de visitar la parte más sur de la Gran Barrera de Coral. A esta isla, o tienes barco propio, o no puedes llegar sino es con un grupo. Se puede acampar allí siendo 100% autosuficiente pero era demasiado caro, lo dejaremos para otra ocasión.

Ya en el barco decidimos que era un buen momento para hacer otra de esas bajaditas a lo profundo del mar que habíamos aprendido en Lembongan. Habíamos dejado pasar la oportunidad en las Phi Phi de Tailandia pero esta vez no lo queríamos dejar pasar. Nos habían dicho que había tiburones, tortugas, mantas…eso junto con los nervios de bajar hasta allí nos tuvo todo el camino excitados. Al ir acercándote al lugar ves la diferencia de colores entre el agua fuera de la laguna y el propio oceano, es precioso. Nada más llegar nos quitaron el café de bienvenida de las manos y corriendo a la lancha que nos llevaría al fondo del mar. Pequeño recordatorio de cosas básicas y al agua patos. Hemos de decir que nos dio mucha tranquilidad tener a una mami y a su hijo de 14 años haciendo como nosotros su 5ª inmersión.

 A por el 5º diving...con tibus

Se trataba de un Drift Dive, esos que os contamos que te vas dejando llevar por la corriente pero mucho más Light que el que tuvimos en Bali. Apenas habían pasado 2 minutos y nadando tranquilamente por el costado de la barrera vimos un tiburón de arrecife de metro y medio. Joe joe, y nosotros a 2 metros, da menos cague con la indumentaria puesta, hay algo que te hace sentir seguro. Bueno, también nos habían dicho que 0 peligro, jajaja! Vimos otro tiburón de esos que levanta un pincho para cazar y vive pegado al fondo y es de varios colores, una tortuga y millones de otros peces. Helen tuvo que recortar su tiempo de pez ya que agotó el aire de su bombona demasiado rápido. Su regulador funcionaba raro y lo dijo antes de tirarse al agua, pero estos comparados con nuestro profe eran bastante desastres con el material. Pena no tener fotitos, pero nuestra cámara no da para bajar tanto.

Nada más volver de la aventurilla y con el tiempo pegado al culo, preparamos un plato de comida, lo dejamos en la nevera, y nos embarcamos en otro barquito que nos llevaría a la isla para dar un paseillo. La isla es mini, la recorres en nada, pero apenas te dejan tiempo de disfrutarla. En ese momento nos morimos de rabia de no haber podido pasar la noche allí. El interior es selva y la costa es de arena y coral blanco con alguna roca. Es la casa de las tortugas y los pájaros, los único habitantes del lugar. A las tortugas es complicado verlas en tierra ya que solo van allí a dejar sus huevos. Más rápido de lo que queríamos estábamos de vuelta en el barquito. El fondo era de estos transparentes y vimos más tortugas; fichamos su posición para volver a verlas con los snorkel.

         Playita de musgrave   P7160259   P7160264   Que rico el solete 

Comimos en 2 mini segundos la comida mala que daban abordo, nos pusimos el neopreno y heladitos nos fuimos en busca de las tortugas. Llegamos al punto donde estaban antes y ya se habían ido… decidimos ir por otro lado y empezaron a aparecer. Primero vimos una tumbada en el coral mientras los peces comían de su caparazón. Luego aparecieron 2 más, una tercera nadando. Estábamos los 2 solos con unas 6 tortugas a los alrededores y gozando como niños pequeños. Tuvo que venir un barco para avisarnos de que ya estaba todo el mundo abordo y que empezásemos a nadar de vuelta que salíamos en 10 minutos. Fue una experiencia inolvidable, hasta el tiburón se nos quedó corto con tanta tortuga molona. La foto de Helen bajando hasta la tortuga es la portada!

  A por ella   La Tortuga Morla

El día hubiese sido perfecto si hubiésemos tenido al final una buena ducha de agua caliente. El camping de 5$ no da más de sí y solo tenemos la ducha de agua fría de la playa en la que te quedas pajarito. La mami del buceo nos ofreció ir a su casa a ducharnos pero eran 5 y creímos que ya bastantes eran para una ducha. Mañana ya empezábamos a bajar y esperamos tener agüita caliente por la noche.

Esa noche soñamos con más tortugas nadando con nosotros.

Pd: El nombre de la isla viene dado porque Lady Musgrave celebraba ahí sus fiestas de té.

Agnes Waters y 1770

Nos pegamos una pequeña palicilla de coche porque quisimos llegar a Agnes Waters, muy recomendado por todo el mundo. De camino hicimos una parada en Rainbow Beach, el nombre nos hizo pensar que estaría muy guapa pero sin más…nosotros no tenemos 4×4 para meternos por la playa entre las olas y ver las dunas así que… cafetito y pista de nuevo. Nos perdimos por el caminillo un par de veces asi que cuando llegamos el camping estaba hasta la bandera (aquí tienen vacaciones los coles durante estas dos semanas). Lo mejor fue encontrar un camping cerca de la playa por sólo 5 dólares la noche con baños y barbacoa! Nada mas legar nos quedamos estancados en la arena hehehehehe mañana ya veríamos.

Fue pronto cuando el RANGER apareció y nos despertó para cobrarnos con la legaña y el pijama puesto! Desayunito con toda la calma en la playa y luego salimos par ver que se podía hacer por el pueblo, nos informamos de cómo visitar la barrera de coral  llegaos de chiripa a una clase de surf que acababa de empezar. Menudo personaje el profesor! Un tío de unos 50 que parecía embarazado de 12 meses embutido en una licra de leopardo rosa! Me parto la caja, este tio de donde sale? Parecía un bailarín de circo al hacer sus demostraciones de cómo subirse a la tabla, como remar! Para colmo al tío se le iba la perola y no hacia mas que hablar del flow, de notar la energía… hheheheeheh, luego pillamos la tabla y al agua patos! Nos encantó estar haciendo surf y aunque Fer es menos pato que Elena, disfrutamos de luchar contra las olas para ponernos de pie. Dos horitas de esfuerzo y el frío empezó ha hacer mellita pero alguna pared que otra merecido la pena. La última de la serie es la portada!

         Esperando....   1   2   3

         4   5   Casi 6...   Heladito, me salgo!

Comimos en la BBQ y nos enteramos de que no teníamos excursión para la mañana siguiente a la barrera L En estas conocimos a Peter, un colgao del surf que no trabaja y vive en una tienda de campaña viendo los días pasar y haciendo surf. Nos contó que aquí el paro no tiene fin y aunque te den menos pasta se puede vivir de él el tiempo que quieras. Medio resignados por la excursión pero con las ganas de volver a intentarlo, nos fuimos a alquilar una tablas para ir a trabajar nuestro surf un poco más. El mar no acompaño y con más frío y sin tanta ola no lo gozamos tanto. Nos metimos de lleno en el mundo picnic y con un compi holandés hicimos una barbacoa de las que hacen historia con crepes de postre y todo! Por la tarde nos dedicamos a los quehaceres, la colada, llamar a Kiki para su cumple y conseguir hablar con ella en San José, intentar subir fotos al blog…Sorry chavales pero aquí Internet no es tan fácil y no siempre tenemos batería o electricidad…

Buenos días   P7140194

Las buenas noticias, iríamos a la excursión al día siguiente a Lady Musgrave, el punto más sur de la barrera de coral.

Noosa y Parques naturales

Al llegar a la zona de Noosa empezamos a ver casoplones con embarcadero mirando a uno de los millones de ríos que desembocan en la playa cercana. Fuimos directitos a la playa que era un hormiguero de gente disfrutando del domingo soleado.. Millones de ellos con sus tablas haciendo surf y los más pequeñitos en la orilla aprendiendo o jugando con la espumilla! A ninguno le faltaba el neopreno, en Australia hace un frío de narices, hemos intentado buscar el calorcito del norte pero no conseguimos quitarnos el gorro nunca para dormir. Aún así, a las bravas nos ponemos al solete a disfrutar de un fish and chips con una cervecita bien fría en la mano.

Playa de Noosa

Vimos que el sitio era bastante pijo además de caro y complicado para dormir con lo que decidimos tirar más al norte que habíamos visto era un parque natural entre lagos y mar.

Como no, acabamos metiendo la furgo en un caminillo de 4×4 en el que nos derrapaba y casi nos quedamos estancados mientras escuchábamos el cacharreo de las movidas de atrás. Parecía que llevásemos un elefante entre toda la cacharrería. Era un camino que parecía no llegar a ningún sitio. Al final vimos algo de civilización, era como una comunidad de gente que llevaba allí en mitad del bosque y el río ocupando la zona con casetillas, tiendas de campaña o caravanas. Ellos nos indicaron el camino hacia el camping que era un poco de lo mismo pero con cocina, baño y hoguerita a orillas del río. A ese mismo sitio llevan las excursiones a mucho backpacker y por la noche eso acaba siendo un mogollón de borrachines saltando el fuego con la música a tope. La primera es la portada del album!

          Australia: Noosa y parques nacionales  P7120137   Otro sunset más   Amanecer en Cootharaba 

Al día siguiente nos alquilamos unas canoas para recorrer el río hasta llegar al lago. Alli nos habían hablado de una islita solo para nosotros, y aunque no nos llevásemos el picnic, hicimos parada para disfrutar de un rincón solitario en medio de naturaleza. Quien nos diría que después de la compra tendríamos otro rinconcito igual en Elanda Point. Solo 30 minutos de conducción hacia el norte y volvimos a encontrar una playita de lago preciosa sin nadie a nuestros alrededores; el lago era aun mas grande que el del día anterior, apenas y a lo lejos lejos se veía la otra orilla, parecía  más bien el mar. Muertos de hambre decidimos que ese sería el lugar perfecto para hacernos un risotto con vinito. Además, justo empezaba el atardecer con lo que la tarde era aún más especial.

Pasamos allí ya el resto del día, vinieron patos y Possums (no sabemos si se dice así en español) pero el Platipus u Ornitorrinco, jajajaja no asoma la cabecilla…. La noche era preciosa, millones de estrellas….

Noches preciosas