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Nos vamos de conciertos


Con Borja y Celia movimos el esqueleto al son de Juan Luis Guerra de lo lindo, bachata, merengue y coreando los temazos del dominicano. Lo grande fue que nos pasaron a la zona VIP y estábamos a sólo unas filas del cantante. Bestial.

En Rosario le dimos una sorpresa a Victor. Él no lo sabía pero le íbamos a invitar al concierto de Manu Chao y menuda se montó. Cuidad universitaria con “buena joda” de Argentina, lo dieron todo y nosotros también. Alucinante.

Volvimos al Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires para ver a The Killers. Teniamos la idea desde Santiago y aunque nos costó pillar las entradas, mereció la pena. Nos encantó botar y botar desgañitandonos con los temazos del nuevo album. Estos tios en concierto son un espectáculo, pena que no tocasen nuestra favorita “I can´t stay”

Iguazu y la fuerza de la naturaleza

Que me meo!

Esto de ir a ver una de las maravillas de Latinoamérica sin que te avisen de ir al baño antes es un suplicio! El ruido se empieza a oir nada mas llegar al parque natural de Parque Iguazú… Esa inmensa cantidad de agua cayendo de forma constante durante 24 horas (a veces te preguntas donde está el grifo!) es de lo mas impresionante! Se puede ver poco en algunas de las zonas, como la Garganta del Diablo, ahora que lleva tres meses lloviendo, pero la fuerza con que vimos la naturaleza nos dejo perplejos. Recojimos a Victor de la mano en Rosario y casi le obligamos a venirse con nosotros porque no se iba a arrepentir del bus de 19 horas. En efecto, “es lo que mas me ha impresionado de mi viaje” es lo que salió de su boca. Vimos primero el lado Argentino, donde es más barato dormir y vivir. Esta muy bien montado, turistico, pero sin pasarse, con una sensación de integracion en la naturaleza en todo momento. Hasta tienen un pequeño tren que te cruza el  parque para ver el lado más alto, pero las vistas son mas espectaculares en las pasarelas de la zona alta. La Portada, que son unos fotones.

Argentina: Iguazú

 Todos los saltos tenian tanta agua de manera que parecia una sola catarata salpicada con verde, un agua oscura que arrastraba todo a su paso y un ruido ensordecedor que ya fuera de coñas, pensabamos que debió asustar a su descubrir, un explorador que se topó con el lugar en 1531 cuando intentaba llegar al rio Paraná por otro sendero nunca explorado. El dia se te pasa volando y es que la sensación de estar hipnotizado por el agua es constante. Ya a los dos minutos de la visita estabamos empapados, tanto por la lluvia como por la neblina que sale de cada uno de los saltos. Empapados nos dimos unas vueltas mas por las pasarelas inferiores hasta el embarcadero. En ese momento piensas que igual se te fue un poco de la cabeza, pero estar en una lancha debajo de las cataratas con el agua callendote es como limpiarte el alma por primera vez! Sigues hipnotizado, ahora con la adrelanina hasta arriba, de estar hay debajo, pero sintiendo cada una de las gotas que se estrella contra tu cara. Por cierto que tambien es un alivio con el calor que hace. Hehehheeh.

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Dejando de lado un poco el pueblo, que no tiene nada, al día siguiente pudimos ver también el lado de Brasil. Menos espectacular por la distancia, tiene unas vistas espectaculares y ya hacia el final, te ves inmerso dentro de una de las cataratas con una de las pasarelas. Mas tirustico y menos integrado no te deja apartar un segundo la mirada del agua que no cesa de caer…simplemente, un espectaculo de la naturaleza.

Mama, yo (sho) quiero ser porteño

Mamá sho quiero ser porteño, no quiero ser médico ni astronauta, sho quiero ser porteño. No quiero ser americano para tomar hamburguesas, quiero ser porteño y comer parrillada. Los de NY que se queden con su SOHO! Nosotros los porteños disfrutamos de Palermo Soho…. Y allí nos tomamos unas cervezas en unas terracitas que ni en la latina… Quiero ser porteño porque puedo tomarme un helado de dulce de leche mejor que cualquier helado italiano; y si me quedo con ganas de dulce, me tomo un alfajorcito. Quiero ser porteño porque en invierno tengo un abrigo de piel que ni en Rusia y en verano me cruzo a Punta del Este que también es Argentina. Quiero ser porteño y gritar “¡Viva la concha de tu madre!”. Celia y Borja, que se casan, quieren ser porteños y vivir en recoleta, desayunar en la Viela y saludar a San Martin en su plaza. Todos queremos pasear y comer más parrilla en Puerto Madero, ir a tomar un zumo de tomate en el hotel de Stark, El Faena, y saludar a Martin Palermo (ex del Villareal y ahora jugador del Boca). Quiero ser porteño porque tuvimos y tenemos al Diego, Maradona, perdón, a Dios; y a su pequeño representante en la tierra, Messi. Quiero ser porteño porque quiero ser un pillo, como Ricardo Darin en “9 Reinas”. Quiero ser un boludo con suerte y que al entrar en el concierto de Juan Luis Guerra con la entrada general me cambien a V.I.P. porque soy porteño. Quiero bailar en el concierto la bachata y la salsa como si fuese un tango…quisiera ser un pez para hacer burbujas de amor en tu pecera… quiero que llueva café en el campo… quiero que a todo el estadio le suba la bilirrubina. Quiero ir el fin de semana a Tigre, quiero comer choripan y beber, perdón tomar, Quilmes hasta morir al sol navegando en barco. Quiero ser porteño para vivir el polo y aunque no vaya al estadio discutir con el taxista el campeonato. Quiero ser porteño porque me puedo dejar el pelo largo con estilo. Quiero ser porteño para chulear a las chicas antes de invitarlas a tomar Pizza. ¿Italiana? Para que si siendo porteño como mejor que en Roma. Podría querer ser alemán, pero la Quilmes me gusta más… si han tenido a Shumaker ¿Y?… nosotros a Fangio. Mamá sho quiero ser porteño para escuchar a Gardel cuando sea chico, a los Rodríguez y Calamaro cuando llegue a la adolescencia y llorar con Sabina mis primeros desamores. Mamá sho quiero desayunar cafecito y mediaslunas toooooooooooda mi vida, como un buen porteño. Quiero ser porteño para ir a Boca. Quiero enterarme de la casa Rosada de la Señora Kishner, de porque existen las madres y abuelas de mayo. Quiero salir en una cacerolada y sentirme porteño. Quiero estudiar psicología y sentirme más porteño aún. Quiero sentir que una vez fui colonia y logré la independencia. Quiero mirar al monumento de los españoles y compararlo con el obelisco. Quiero ser porteño y andar por encima de una alfombra de flores moradas en primavera. Quiero ser porteño y comprar hasta la saciedad en la calle florida. Quiero parlotear de España, la familia que tengo allí y mi última visita con un saco de melancolía a la espalda. Quiero comer una empanada por la calle, quiero ser un porteño cool en la noche de boliches. Mama sho quiero ser porteño y tener vinos de Mendoza en la mesa. Quiero ser porteño y llevar camisas sin mangas. Querría ir al teatro pero prefiero dar otro paseo por Palermo porque yo quiero ser un porteño de Palermo.

IMG_5406 IMG_5407 IMG_5409 IMG_5410 Plaza Carlos Pellegrini Feos Chee!Boludo!! Smile! Interesante Faena Primavera Martin Palermo's Car Así empezó Calamaro Y detrás Obelisco Cruela Devil Porteño y su sombrero Small...big. Despertar Porteño Fangio Heladito Argentino Darknessss IMG_5417 IMG_5419 IMG_5420 IMG_5421 IMG_5424 IMG_5426 IMG_5430 IMG_5432 IMG_5434 IMG_5435 IMG_5438 IMG_5442 de safari por el tigre los 4 mosqueteros el tigre smile love porteño Borja se ha ganado el cielo Carro Frutillas hey baby Celia esperando a Romeo siluetas

PD: Faltan fotos de la Lomo que nos enviará Borja

El Perito Moreno

Mientras Fer pasaba la resaca durmiendo Helen se empapó un libro entero para matar las 26 horas de bus hasta El Calafate. Este pueblin turistico con parrillas, chocolaterías, tiendas de souvenirs y montañismo en liquidación no es más que un “campamento base” para todos aquellos que visitan el famoso Perito Moreno. No hay gran cosa que hacer si no estas en el hielo pero tampoco resulta desagradable pasear por sus 3 calles esperando el momento de ver la mole blanca. Al principio íbamos a quedarnos en el sur algo más que una semana pero al ver los precios de las excursiones y ver que si ibas a todos aquellos lugares espectaculares de la zona te dejas más de la mitad del presupuesto del mes se nos quitaron las ganas. De todas formas, teníamos un plan alternativo muy bueno con lo que adelantamos el vuelo a Buenos Aires. La verdad es que ese billete tiene mucha historia….lo pillamos haciendo una trampilla en Lima comprándolo como residentes Argentinos pero con número de DNI español (salía unos 80$ más barato que si éramos extranjeros; casi el doble de precio). Al llegar a Argentina leímos en la guía que esa trampilla nos jugaría una mala pasada al embarcar cuando te sacan la dolorosa indicando la diferencia que tienes que pagar. Agobiados nos presentamos en una agencia de aerolíneas a modo despistados a ver si colaba y coló. Según su sistema, la diferencia era tan solo de 2 pesos y por ese dinero no nos pondrían problemas. No cabíamos en nuestro gozo! Los argentinos son muy majos con lo que cambiando el billete volvimos a echarle morro al asunto; sabíamos que con la tarifa económica los cambios se pagan pero nuestra estrellita nos acompañó de nuevo y nos hicieron el cambio por la cara! Estamos encantados con esta compañía, hehehehe!

Nos despertamos por la mañana y nos forramos de térmicos, preparamos el picnic y caminito al glaciar. Era la segunda vez en el año que nos disponíamos a caminar sobre el hielo pero esta vez el sitio era aún más espectacular. Cuando el autobús hace una curva y divisas el inmenso glaciar tus ojos no dan crédito de lo que estás viendo. Antes de la caminata por el hielo nos paraban en las pasarelas que te da una buena perspectiva de toda la zona norte del glaciar. La niebla cubriendo las montañas, el hielo y las montañas verdes hacen del lugar un paisaje muy especial!

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Lo que más le gustó a Fer fue un pedazo enorme de hielo que cayó creando una ola y un ruido que se escuchaba a kilómetros de distancia. Miles de pedacitos pequeños caían sin parar. Este glaciar es el único del mundo que al crecer durante el año con las nevadas topa contra la costa del lago y hace que no corra el agua entre el lado sur y el lado norte. Por la presión del agua se va derritiendo la parte inferior del hielo hasta crear un puente. En un momento dado del año este puente se derrumba y al parecer es un espectáculo. En nuestro grupo había señoras mayores y una de ellas entendió mal las explicaciones creyendo que este derrumbe natural lo hacían excavadoras con el fin de crear un buen espectáculo y estaba convencida de que se estaban cargando el glaciar, muy cómica ella, jajajajaja! Es de los pocos glaciares que no se está derritiendo ya que la zona de creación de hielo es mayor que la zona de pérdidas.

A bordo de una embarcación cruzamos al lado sur del glaciar para poder subir al hielo desde allí. Crampones en mano y a caminar. Pese al glaciar ser más espectacular la caminata era mucho más fácil que la de Nueva Zelanda. Portada.

Argentina: El Perito Moreno

Pena no haber podido hacer el Big Ice en el que estás el doble de tiempo en la nieve pero por el doble de pasta. Los guías se ganaron muy bien el pan del día a modo niñeras con el grupete de señoras del estilo Las trillizas de Oro. Lo bueno era que a nosotros nos dejaban a nuestro aire y podíamos hacer un poco lo que nos diese en gana! Como recompensa al acabar, whisky con hielo de glaciar y alfajor.

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El día una vez más había sido genial por no hablar de la parrillada barra libre que había en el hostalillo nada más llegar. Fer se metió nada más y nada menos que 3 filetones, 3 chorizos, ensalada, lentejas y papas. Ese día el hostalillo estaba ambientado con lo que conocimos a un grupo de entre argentinos, españoles, australianos, holandeses y belgas y salimos todos juntos a la marcha argentina del sábado noche. Fue muy divertida la noche.

El día siguiente nos lo tomamos con tanta calma…..dormir hasta las mil, buena comida, compritas de chocolates y un detallín para llevar a Borja y Celia (se casan y nos han invitado a una casita que han alquilado en BBAA) y de despedida una buena, buenísima cena, en un restaurante llamado Pura Vida. Con los polares en la basura y preparados para el calor subimos emocionados al avión dirección Buenos Aires.

El Bolsón… de despedida :(

Nuestros últimos días en grupo y con coche los pasamos en el pequeño pueblito de El Bolsón, y aunque parezca coña, en este pueblo con el mismo nombre en el que viviese Frodo de El Señor de los Anillos encontramos una casita de hobbits hecha entera de madera y construida a mano por el hijo de la dueña (el hostal se llamaba Don Celestino y era la cabaña mas barata del pueblo). Lola, Fer se acordó de ti!

 

Bueno se nos olvidaba, antes paramos para comer en Bariloche y como no, cayo carne! No nos gusto mucho porque nos pareció muy turístico así que decidimos seguir camino hacia este pueblito más pequeño y con más encanto después de comprar chocolate. Bolsón tiene un aire bastante hippie, gente con rastas y un mercadillo en el que la gente de los pueblos de alrededor va a vender sus productos hechos a mano y comida vegetariana…pero lo mejor del pueblo es que está en mitad de la naturaleza! Que decir que en los dos días que estuvimos allí nos vimos un par de cataratas y la Cabeza del Indio, una roca. El Río Azul tiene un bonito paseo por su vereda y la gente por aquí tiene una vida relajada en torno a los picos del Piltriquiton (Montañas que cuelgan de las Nubes en mapuche). Portada.

Argentina: El Bolson

Uno de estos habitantes fue el guardabosque mapuche de la Cascada Perdida. Estuvimos hablando largo y tendido de la historia, de cómo les siguen expropiando las tierras y como estos “hombres de la tierra” antes ni siquiera sabían que significaba ser dueños de las tierras. El sistema de los latifundios sólo lo instauraron los españoles cuando llegaron por estas tierras. Nos hizo mucho énfasis en las diferencias entre indígenas, originarios, indios y argentinos y es que sólo ellos son los originarios de estas tierras. Los argentinos son mestizos y descendientes de españoles e italianos y son ellos los que hasta hoy en día los tratan con desprecio. Al final le dijimos que la historia es historia y los españoles no tienen la culpa de su situación actual, pues tienen casi 200 años de independencia. Con nuestros colegas de viaje británicos ni siquiera intercambió un “hola”, y es que luego nos enteramos de que había luchado en la guerra de las Islas Malvinas, perdón, Falkland Islands.

 

El último día, a modo despedida, nos montamos nuestro pequeño guateque, nos pillamos la guaza y bailando encima de las sillas hasta que no pudimos mas! Al día siguiente nos esperaba un bus, esta vez sólo dos asientos, de 26 horas por la ruta 40 hasta el pueblo de El Calafate, última parada de la Patagonia.

Bye, Ciao, Adeu…dejamos a nuestra troup pero les veremos pronto, seguro.