Por fin en MachuPichu

A la tercera va la vencida! Por fin conseguimos salir rumbo hacia Machu Pichu, primero en colectivo y luego en tren de ensueño hasta Aguas Calientes. Cualquiera pensaría que este pueblin a orillas de las montañas del MP y con un riachuelo cruzándolo sería precioso. Lamentablemente no es así, las casas parecen sin terminar ( sólo pintan la fachada y dejan el resto sin pintar como si no se viese!), el río está lleno de basura y las 400 o 500 tiendecitas y bares turísticos que no paran de darte la brasa están puestos con cero encanto. Bueno, al fin y al cabo sólo se pasan allí unas horas soñando con llegar a la antigua ciudad Inca más importante del mundo.

A las 4 de la mañana y con el frontal encendido empezamos la caminata hacia el MaPi. Teníamos que llegar subiendo antes de que lo hiciera el primer autobús  que salía a las 5:30 de Aguas Calientes. Es la única manera de asegurarte pases para el Wuainapicchu, la montaña que aparece en todas las postales del Machu Pichu. Sólo dejan pasar a los primeros 400 cada día y desde luego que queríamos ser unos de los afortunados. 2 horas de subida bastante empinada nos dejó sin aliento pero felices, no sólo por conseguir el sello de acceso sino por las vista que teníamos desde allí.. La niebla  cubría parte de aquellos montes verdes creando un escenario mágico.

Niebla de la mañana

Pronto llegó el día y el guía en autobús. Nos habíamos juntado con Víctor y el grupo la noche anterior. Entramos al yacimiento y subimos, por si no habíamos teníamos suficiente, al punto mas alto  para que allí nos contasen la historia de MaPi. No se veía nada, la niebla cubría toda la cuidad. La verdad es que poco se sabe de esta cuidad encontrada por un americano en 1900. Se intuya que es de los incas pero la razón de la construcción es todavía una incertidumbre. Unos sujetan la teoría de que se trata de una base astronómica, y otros aseguran que fue un lugar de defensa y protección del pueblo y de los templos mas sagrados de su imperio. El guía, un poco manta el, no  paraba de pedirnos hipótesis de lo que nosotros pensábamos que había pasado allí. A medida que la niebla despejaba el paisaje la gente dejaba de prestarle atención se iba acercando al borde para ver como poco a poco se iba descubriendo aquella misteriosa cuidad. Un momento mágico y sin duda, las mejores vistas del día. Portada

Peru: MachuPichu

Uno se podría quedar allí hora sólo observando la majestuosidad del lugar  y disfrutando. El tiempo no se detuvo y tuvimos que movernos para continuar con la visita. Fueron dos horas de guía descubriendo los secretos de la cuidad, sus relojes solares, pozos, salas, templos y la arquitectura. Poco antes de las nueve acababa la visita y un picnic reparador nos dio fuerzas para atacar la siguiente subida hasta el Wainapucchu. La subida es dura de pelotas, aunque ya empezamos a estar curtidos. Escalones altos y empinados durante 45 minutos hasta la cima. Una vez arriba te sientes en lo mas alto del mundo y las vistas de las montañas que te rodean dejarían a cualquier mortal perplejo (Una cima mas del mundo que meternos en el bolsillo) Eso si, las vistas de MaPi son peores que las de por la mañana. Estamos demasiado alto y apenas se aprecia la cuidad. Lo que mas nos impactó fue que hasta ahí arriba tenían construcciones…a saber como han cargado tal cantidad de piedras hasta la cima. A medio día, bajábamos la montaña super contentos pero rotos como si nos hubieran pegado una paliza. Sin duda, un top diez dentro de los lugares históricos que hemos visitado. Volveremos, pero esta vez será para llegar hasta aquí por el camino del Inca original.

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Comidita , duchita y cafelillo en Aguas Calientes antes de subir de nuevo al tren que nos llevaría de vuelta a Cusco donde los ronquidos son la música que llena el tren.

Haciendo un punto y aparte y esperando que nuestros seguidores peruanos del blog no se ofendan, os vamos a contar algunas cosillas que nos han pasado. En Cusco hay que tener mucho cuidado con la gente que se gana la vida con los turistas. Por lo menos nosotros hemos tenido alguna mala experiencia. Te la intentan colar por donde sea por dos soles y la desorganización es bestial. El día en Aguas Calientes, antes de ir a MaPi, fue una pesadilla. Toda la tarde de arriba abajo en busca de un guía que ni la agencia sabía quien era para conseguir nuestras entradas al yacimiento y nuestros billetes de regreso. Por otro lado, la gente del hotel se portó de maravilla! . Al llegar a Cusco tuvimos otra decepción. En el hotel donde habíamos pasado una semana y pensábamos que teníamos una habitación reservada para el regreso nos dijeron que nada de nada. La habían vendido a un mejor postor que pagaba solo 6 soles más. Eran las once de la noche y pasaban de darnos una solución. Para colmo, a la mañana siguiente salíamos hacia Puno ( Lago Titicaca) y el bus lo había reservado la agencia del trek de MaPi (como compensación por la enfermedad de Helen). Habíamos contratado un bus semi-cama con una determinada compañía y nos intentaron colar en uno que se caía a pedazos. Os podéis imaginar! Nos pusimos los tres como fieras!! Ya esta bien de que nos tomen el pelo. Pagamos un servicio, solo exigíamos que nos lo diesen. Tras varias protestas la señorita de la agencia que se encontraba con nosotros en la estación no tuvo otra que cambiarnos el billete. Nos despidió con lágrimas en los ojos y nosotros preocupados por la peta que le caería luego del jefe de la mierda de agencia. Y es que los jefes de las agencias son unos peseteros, que escriban todo lo que prometen, y si no lo cumplen, como consejo que nos dio un sabio peruano, reclamar a la policía turística para que le cierren el chiringo. Por suerte la gente de la calle es amable y simpática y por muy enfadados que salimos de Cusco nos quedamos con esto último.

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