De relax en Sucre

Efectivamente el aterrizaje en Sucre fué mucho más tranquilo. Llegamos tras 12 horas en un bus de lujo a una ciudad en la que el tiempo parecía haberse parado si se comparaba con la Paz. Tras unos buenos paseos encontramos un hostalillo tirado de precio pero oscuro y canijo. Nos daba igual, solo queríamos desayunar. Primero hicimos amago en el mercado, pero la sopa a modo cocido con chorizo en el medio nos parecía un poco bruto, lo dejaríamos para comer. En el desayuno conocimos a Laura y Sulik, ella madrileña y el ruso. Pasamos la mañana con ellos dando un paseillo por Sucre, casas coloniales, todo ordenado, parques y paz, mucha paz. Les acompañamos a su hotelillo ya que el nuestro no nos gustaba para ver si nos cambiábamos para el día siguiente. AL verlo nos enamoró, Fer dijo que si hacía falta pagaba los 4 euros de la habitación que costaba el otro pero que se mudaba. Habíamos encontrado el paraiso, un cuarto a modo japonés con una pinta limpito que daba gusto y un patio en el que pensábamos pasar las próximas 72 horas. Fuimos a por nuestras maletas al zulo, en el que nos dejaron desalojar sin pagar un duro y nos fuimos con una sonrisa al nuevo hotel. De camino volvimos a pasar por el mercado pero esta vez si compramos un buen chorizo con una buena barra de pan y la cervecita, casi casi como en España.
La verdad es que en los 4 días que pasamos en Sucre apenas salimos del hostal. Bueno, solo para ir al mercado e investigarlo hasta encontrar cada día algo nuevo que cocinarnos. Vivimos a cuerpo de rey bebiendo, comiendo y jugando a las cartas. La gente con la que coincidimos fué también de lo mejor de Sucre… un inglés llamado Ian (en las fotos compara su cabeza con una calabaza gigante, jajajaja), Keyle de Texas con el que salimos a descubrir la marcha boliviana, un australiano… y en especial una pareja de Ingleses con los que hoy en día seguimos viajando: Greg y Emma. Uno de los días organizamos entre todos una buena barbacoa que acabó alargándose hasta la noche. Parecía que la gente que llegaba a ese hotelillo se estancaba y acababa dejando pasar los días sin ni siquiera pensar en cuando partiría…. Fueron unos días muy tranquilos, agradables y en los que hicimos buenos coleguillas!

A todos nos hizo mucha gracia vivir en esta corrala ya que entre los vecinos estaba Alejandro “Dumas”, un exprofesor militar jubilado que nos contaba cosas del país, rimas cachondas, se metia con nosotros los españoles conquistadores y ligaba con las suecas. Al fin Emma puso orden y nos propuso que viajásemos con ellos a Potosí, nos parecía gente muy maja y además debíamos levantar el campamento. Ya se nos van acabando los días y no contamos con tiempo ilimitado 🙁

Portada.

Bolivia: Sucre

 

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2 Comentarios sobre “De relax en Sucre”

  1. Ramón F dice:

    Tiene razón Cristina, parece que los “wewalkers” hemos desaparecido. No es así, seguimos estando aquí y buscando leeros y ver las fotos todos los días. Quizás se pierda un poco el ritmo cuando subís varias crónicas de golpe. Yo siempre pienso que, aunque transmitís relajo y los aspectos más atractivos del viaje, vuestra logística es complicada y los temas de comunicaciones no siempre están a mano. Hace poco tiempo os hubieramos despedido “hasta el año que viene” y sabríamos un poquito de vosotros a través de esporádicas llamadas a vuestra familia y ahora os acompañamos en el viaje como si esto fuese natural. Cuento 153 crónicas y, no cuento, cientos de fotografías. Está muy bien, este y el de Gulliver son los únicos libros de viaje que me he leído completos.
    ¡¡Estamos con vosotros!!

  2. Helen dice:

    Creo te has ganado la camiseta de WeWalker…..

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