Copacabana e Isla del Sol

Nos cogimos el primer colectivo que salía de Puno hacía el sur para intentar llegar a la frontera con Bolivia lo antes posible. Ya de camino por la costa que bordea el lago pensábamos que Perú se había acabado! Matea, que no pensaba cruzar por tema de visados nos acompaño porque no quería perderse la Isla de Sol y la convencimos para que se arriesgase a cruzar la frontera. En el pueblo antes de la frontera, cambio de soles por bolivarianos, un mototaxi de tres ruedas unos tres kilómetros y a cruzar la frontera a patita. Ya al otro lado, un taxi colectivo hasta nuestro destino, un hostalillo en Copacabana. El pueblo tiene una bonita puesta de sol desde el cerro pero ni se acerca a lo que su nombre sugiere. La catedral colonial es importantísima dentro del país y tiene una plaza de armas bien grande en comparación con el pueblo pero nada de más allá. Un inciso para volver a poner verdes a todos los que se ganan la vida intentando timar al turista en estos puebltos!

 

Lo que si hicimos fue darnos el gusto de ver la puesta de sol con unas cervezas, algún hippy americano y un neocelandés que dejo de piedra a Fer. Se había venido a esta zona del Titicaca para tres semanas a estudiar los diferentes yacimientos Incas y preincas y toda la mística que había alrededor de estos pueblos. Nos enseño fotos de puertas dimensiónales, antiguas tumbas y pequeños templos, nos habló de la adoración a Pacha Mama (la Madre Tierra en quechua) y hasta nos aclaró que los incas tenían tres leyes muy diferentes a las luego impuestas por los españoles. Supuestamente los conquistadores impusieron tres leyes: “no robaras-significando no me robaras las tierras” , “no mentiras- significando no hablaras a mis espaldas en quechua porque es un idioma no cristiano” y “servidumbre”  pero las tres leyes Quechua verdaderas eran: vivir de acuerdo a la tierra, reciprocidad con el mundo entero y amor incondicional. Son bastante diferentes no? Este tío había pasado una semana entera en la Isla del Sol, donde la gente pasa uno o dos días a los sumo y sería nuestro destino. Portada.

Bolivia: Copacabana

 

Nos fuimos a por cosas mas terrenales y en un sitio genial, La Cúpula, cenamos una fondue de queso y una lasaña bestiales….destrozaditos del día, sólo nos quedaba recoger la colada y a dormir que mañana tendríamos que ver con nuestros propios ojos la Isla del Sol. Según cuenta la leyenda, aquí nació el primer Inca. El primer hijo del Sol nació cuando los rayos tocaron el lago…de ahí el nombre de la isla. La única manera de cruzar es en barco. Un par de euros y te dejan en la zona sur de la isla. Nosotros queríamos ir al norte pero no conseguimos reunir a suficiente peña para fletar otra lanchita así que con pocas ganas, nos pusimos a andar hacia el norte a ver hasta donde llegábamos antes de que se fuese el sol. Es gracioso el sistema que tienen los comuneros de cobrarte por zonas de la isla, pero te sientes de nuevo algo estafado. El echo es que tras tres horitas de caminata llegamos justo donde queríamos, a ver la puesta de sol desde la zona norte. Os dejamos con las fotos porque no se puede describir. Portada.

Bolovia: Isla del Sol 

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Tan embobados nos quedamos que se nos hizo de noche y perdimos el sendero de bajada hacia el pueblo al que teníamos que haber llegado antes. Con los frontales, entre ramblas, algún seto y saltándonos los muros de los campos íbamos bajando hacia la luz y cuando ya llevábamos unos 30 minutos, nos vinieron a rescatar los chavales del pueblo e indicarnos el camino de bajada. Ni siquiera nos buscamos un sitio donde dormir porque no habíamos comida y la fiera rugía con fuerza. En uno de los dos barecillos del pueblo nos juntamos una buena panda. Cinco argentinos, un chileno, tres españoles y una eslovena contra diez truchas, siete botellas de vino y alguna cerveza. La noche se acabó alargando en la playa con una caja entera de cerveza y discusiones sobre política, el futuro del mundo, cine y libros. Con alguna ese y la cabeza todavía en la puesta de sol nos acogió en su cuarto el chileno y como habíamos hecho compartido la bebida compartimos tres camas entre seis. El día siguiente éramos unos cadáveres así que nos hicimos mas que esperar al sol al barco, que tras una parada para almorzar en el sur de la isla, nos dejo de nuevo en Copacabana.

 

Aquí son un poco empanados, vamos, despistados, y se nos ha pegado algo o eso parecía….quizás era la resaca. Cerca también hay una isla dedicada a la Luna, el astro de la fertilidad femenina pero no teníamos tiempo…tendremos que volver. El bus a la Paz pasaba por un río, así que a desembarcar, cruzar en lanchita y de nuevo en camino. La llegada a La Paz, un poco deprimente la hicimos por el Alto, una cuidad vecina que podría bien ser la India. Hostalito y a descansar!

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