Peninsula de Coromandel

Pese al madrugon, tuvimos la suerte de que Brendon nos hiciese un favorazo recogiéndonos y llevándonos hasta el sitio de alquiler. Salimos de Auckland después de pelear duro con los del alquiler de la furgo. Habíamos elegido esa furgo por sus extras (conexión ipod, DVD, Cocina desplegable…) y ninguna de esas cosas funcionaba! Dos horas de espera pero nos marchamos con todo impecable y descuento en el precio. A veces quejarse tiene su recompensa! Nos esperaba la carretera de la costa hacia el sudoeste y nada mas salir de la cuidad volvimos a alucinar con la naturaleza y las vistas espectaculares. Cuando no es montaña de bosque, es pradera verde con ovejas y vacas. Se ve algún pueblin pero ¡sabéis que en Nueva Zelanda sólo hay 4 millones de personas?! Para quedarse tirado en la carretera. Intentamos coger un atajo para recuperar las dos horas perdidas y nos encontramos de nuevo en una carretera de tierra y barro con selva tropical por todos lados. Sólo cabía un vehiculo y la suerte nos acompaño al no cruzarnos con casi ninguno, íbamos a 10 y pitando en cada curva!

Ya en la costa nos esperaba la atracción de la zona, HOT WATER BEACH. Si, si, aunque suene a coña pero te puedes bañar en el mar haciendo una piscinita con una pala mientras hace un frío helador en el mar. Debíamos esperar, eso si, a la marea baja, así que para hacer tiempo nos fuimos a un pueblin a sólo 5km para ver la Cueva de la Catedral. Tienes que hacer un minitreking para bajar a la playa, una calita. A la derecha tiene la cueva, a la izquierda una minicascada y al frente peñotes en el mar a modo Bahía de Halong. Una tenía hasta forma de menina! Se parece un poco a lo que vimos cerca de Melbourne! Portada del albúm.

Nueva Zelanda: Península Coromandel

El paseo fue espectacular, y más de vuelta, cuando pasamos por una zona de bosque en la que hasta David el Gnomo habría soñado vivir. Helen esta convencida de que existen los gnomos y que viven perdidos por nueva Zelanda.heheheeh.

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De vuelta en la playa con la marea bajando, la gente se lanzaba a hacer sus murallas para mantener el agua caliente mientras los últimos surfistas se salían del agua. Con algo de pereza, un cielo gris que daba miedo, viento y olas nos fuimos medio vestidos a ver como era. Se acercaban las 6 de la tarde, cuando anochece pero nos remangamos los pantalones y mangamos el intento de piscina a un grupo que acababa de irse. Al principio nos encantó y ya estábamos soñando con pillar la marea baja de la mañana siguiente y hacernos una foto en bikini dentro de la piscina con el gorro puesto. Eso fue hasta que llegó una ola, llevándose nuestra piscina, nuestro sueño y dejándonos empapados hasta la cintura.

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Descompuestos fuimos corriendo hasta la furgo con los pies dormidos del frío. Como último esfuerzo, empapados y teniendo que dormir al raso, hicimos algunos kilómetros más hasta otra playa menos turística en la que no vendría a por nosotros el ranger a multarnos. Fer se curro durante 30 minutos los mejores carbonara del siglo y para dentro a vernos una peli otra vez recogiditos entre cinco edredones. Helen tuvo pesadillas esa noche, no paraba de llover y el camino por el que habíamos bajado hasta la playa lo veíamos cada vez más encharcado. Al día siguiente vimos que estábamos en una playa con su rio igual de bonita pero la lluvia lo jodía todo, mirad a Fer en la foto.

2 Comentarios sobre “Peninsula de Coromandel”

  1. CARLOS dice:

    BOLI VIENDO LAS FOTOS ME REAFIRMO EN QUE DEJO QUE NOS INVITES EN FEBRERO DEL 2011,CUANDO SEAS UNA EMPRESARIA INDEPENDIENTE (NO HE DICHO INDIGENTE), A UN MES POR AUSTRALIA Y NUEVA ZELANDA PERO DEBIERAS IR GESTIONANDO UNA FURGO QUE TENGAS CRISTALES ANTIVANDALICOS Y REJAS EN LAS VENTANAS PARA QUE MAMA NOS ACOMPAÑE

  2. Fer dice:

    Dice Fer que a ti se te da mejor el camping, jajajaja!
    Nuestros requisitos, aceptando los de Mamá y sabiendo que coincidirá con nosotros queremos: Canoa, barco de vela, quad y CALEFACCION!

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