Mandalay, Amarapura y Mingun

Mandalay es una ciudad fea, con polvo, gris y bastante dura. Ya al llegar nos encontramos con una habitación horrible y la calle tampoco era demasiado consuelo puesto que era todo menos acogedora.  Tras un batidito de chocolate en la única y famosa heladeria de la ciudad nos cogimos un taxi pick up y nos fuimos a recorrer los alrededores.

Empezamos con Inwa que es una de las varias antiguas capitales que hay por la zona. Llegas allí y tras cruzar un río llegamos a la ciudad que se encuentra en una isla. Monasterios de madera de teca, templos, una torre inclinada resto de un antiguo palacio y la aldea. La visita la haces un coche de caballos y resulta agradable. Lo mejor fue conocer a Catherine y Philip mientras intentábamos colarnos los 4 en un monasterio por no pagar los 10$ de entrada al gobierno. Hasta los taxistas te ayudan y te dicen por donde puedes colarte y no pagar la entrada. Volviendo a ellos, el era suizo y ella de Laos criada en Francia que después de casarse habían decidido igual que nosotros escaparse a recorrer el mundo. Ella la pobre odiaba el país y solo quería salir de el y la verdad no la culpamos habiendo visto solo Yangon y la fea Mandalay. Birmania en el fondo, dependiendo de cómo lo viajes, es un país que se te puede hacer muy duro. Ya no solo es la pobreza que ves que en muchos casos te rompe el corazón y mucha gente no la puede digerir. También es lo cutre, feo y sucio que pueden llegar a ser ambas ciudades.

Pasamos con ellos el resto del día visitando alguna cosilla más y charlando mucho mucho. Lo que sí nos encanto fue el puente de teca de Amarapura, eso si que nos pareció precioso y especial. Un puente larguísimo (1,2km) lleno de vida y con la luz de la tarde. Creo tuvimos suerte porque a algunos turistas que llegan al puente les siguen y no les dejan en paz intentando venderles cualquier cosa y al final solo quieren largarse. Nosotros lo disfrutamos tranquilos, a nuestro ritmo y sentados como ellos viendo la puesta de sol. Esta es la portada del album!

Myanmar: Amarapura e Inwa

Por la noche cenamos los 4 en un merendero lleno de hombres en el que servían comida Chan y cerveza de barril. La comida estaba bastante rica y la cervecita era barata con lo que alargamos la sentada unas cuantas horas. Nos estuvieron contando cositas de Laos, de su viaje, hablamos mucho de la India en comparación con esto y también nos echamos unas buenas risas que hicieron que ella se despejara y lo pasara bien. Tras la comida y el sitio local volvimos a sentirnos como turistas con la cuenta.

La gente en Mandalay no ha sido tampoco algo que hayamos disfrutado. Cuando ya llevas varios días en un país te sabes el precio de las cosas y da mucha rabia que siempre intenten sacarte algo más. Sobre todo intentando ir a sitios locales, preguntas por el precio de cualquier cosa y el camarero pregunta descaradamente al jefe cuanto cobrarte.

Nos levantamos al día siguiente y en Mandalay se volvía a respirar el mismo ambiente. Al final te das cuenta que en casi todos los países budhistas menos Japón, la religión crea una sociedad con pocas aspiraciones y poco trabajadora. Su idea es que solo necesita lo básico y no se esfuerza por tener una mejor vida. Nos hemos preguntado mil veces como puede funcionar una sociedad en la que tanto porcentaje es monje que vive de la limosna. Los birmanos casi por norma pasan 2 periodos de su vida como monjes en un monasterio y en muchos casos, las familias que no pueden hacerse responsables de sus hijos también acaban mandándoles a uno. El resto de la población pasa gran parte del día tirados en la sombra durmiendo o simplemente viendo el día pasar con un te, sentados en su taxi o jugando a las cartas. Como en la india, las casas de te están repletas durante todas las horas del día. Un millón de veces hemos entrado en un hotel, tienda o parecido y los dueños saltan del sillón con la legaña en el ojo y totalmente desorientados. Muy vagos.

Decidimos no amoldarnos a ellos y hacer algo con nuestro día con lo que nos fuimos a Mingun. Este lugar tiene lo que llaman, “La pila de ladrillos mas grande del mundo”. Iba a ser la pagoda mas grande de Birmania pero se quedo solo en la base, hehehehe, lo que si que hicimos fue darle bien fuerte a un campanón enorme que tenian y tomarnos una birrita al solete. El paseo en barco de ida y vuelta  por el Ayeyawady estuvo genial. Esta es la segunda portada!

Myanmar: Mingun

Por la tarde nos encontramos a nuestro conductor del día anterior y sin forzar mucho la cuerda conseguimos que nos hablase un poco de cómo se vivía la política en el país. Algunos no quieren hacer nada por miedo a ir a la carcel y evitan meterse en cualquier lío y por tanto actuar. Al parecer hay otros y la Lady que llevan una buena temporada presionando al gobierno y el pensaba que igual en el plazo de un año habría cambios. No pueden salir del país más de 3 meses sino no puedes volver y si lo haces te encarcelan. Al turista le tienen totalmente controlado y  a los taxistas… les preguntan que donde dormimos, donde vamos, de que hablamos e incluso nos han comentado que llegan a seguir a los que meten las narices mas de lo que deben en la politica o la situación del pais.

Comentar