Archivo de junio, 2009

Como cumplir años

Paso 1: Estar con la persona que mas quieres

Paso 2: Tener buena comida preparada

Paso 3: Tener un buen vinito preparado

Paso 4: Hacer algo nuevo y algo que siempre haces

Paso 5: Hablar y disfrutar de la familia

Paso 6: Hablar y disfrutar de los amigos

Paso 7: Tener tu tarta preferida con velas

Paso 8: Saltar de alegría con los regalos

Paso 9: Privado

Paso 10: Que te canten cumpleaños feliz

Paso 11: Escuchar algunas de tus canciones favoritas

Paso 12: Repartir besos y abrazos

Paso 13: Disfrutar de las sorpresas

Paso 14: Que te tiren de las orejas, una vez por cada año

Paso 15: Echar de menos a todos

Paso 16: Irte con una sonrisa a dormir

Paso 17: Recordar cada momento hasta el año que viene

Fotos de las instrucciones (portada)

Cumpleños en Sydney

Recomendaciones:

Saber que puedes dormir hasta cuando quieras

en casa me levanto cuando quiero!

 

 

 

 

Sydney, bienvenidos a la civilización!

Por primera vez en el viaje experimentamos el jet lag, llegamos a Sydney a las 7 de la mañana que para nosotros eran las 4 y si haber pegado ojo. El aeropuerto está plagado de policias y perros que controlan absolutamente todo lo que entra en el país. No quieren que absolutamente nada altere el ecosistema de esta isla. A Fer le vieron la carita de niño bueno y nos dejaron salir sin abrirnos la maleta.

Llegamos al hotelillo que estaba en la Zona de Kings Cross, el barrio de marcha, borrachos, señoras de compañía etc, aunque a estas horas solo los rezagados de la noche rellenaban las calles. No nos dieron la habitación al momento con lo que tuvimos que ir a tomar un cafelillo.  Todo es tan civilizado que estábamos encantados; calles limpias, cafés, tiendas y restaurantes guays, edificios preciosos. Necesitábamos sentirnos en una ciudad moderna y disfrutar de sus comodidades, jejeje. Al cabo de un par de horillas nos dieron la habita y dormimos como bebés hasta la hora de comer.

Paseamos las calles hasta llegar a la bahía que teníamos un sitio fichado para comer. Harry Café des Wheels en el que ponen las mejores mash and pie de la ciudad. Es un quiosquillo en frente del cargero marítimo a rebosar de gente disfrutando la comida del domingo sentada en un murete que miraba al mar. Steeve, nos acordamos mucho de ti!  No hacía falta mirar la fecha para saber que era domingo, en la ciudad e respiraba una tranquilidad súper agradable. Chavales que vuelven de echar un partido, familias jugando con los niños, gente paseando o sentada en un parque tomando un vinito y las terrazas rebosando de gente acabando de comer.

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Dicen que los australianos tienen mucho que ver con lo españoles, les encanta el sol, el vino, la playa y el buen comer! Perfecto para nosotros! A la gente además se les coge cariño en el momento 1, siempre con la sonrisa y dispuestos a solucionar cualquier duda, un trato muy informal pero muy amable a la vez. Solo llevamos un par de horas aquí y la ciudad nos ha enamorado!

Paseamos la bahía y entramos en un hotelillo súper guapo, se llamaba Blue y es un antiguo almacén pesquero decorado con un gusto exquisito. Salimos al  puerto que es precioso y de ahí cruzamos a los jardines botánicos. Brutal la cantidad de bichos diferentes que tienen sueltos en libertad, loros, cacatuas, pelícanos pequeños….En la entrada hay un cartel que dice, DEBES pisar el césped, abrazarte a los árboles, oler las flores y jugar con los animales! Al final la gente disfruta tanto de los espacios verdes que los respetan muchísimo, es un gustazo.

El parque  también esta pegado a la bahía y desde uno de los lados se puede ver la ópera tan famosa y conocida de Sydney. Es espectacular aunque la imaginábamos más grande y más blanca. Y sí, vimos una puesta de sol preciosa con las nubes rojas y grises amenazando a la vez.

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Justo cuando el sol se acababa de esconder empezó a caer un chaparrón y tuvimos que refugiarnos bajo una roca. Ahí conocimos a Tom, un francés que vive en Valencia y que estaba en Sydney de negocios. Un tío muy majete con el que disfrutamos un cafelillo en Darling Harbour. Esta en otro rincón de la bahía y es exactamente como Barcelona, su paseo, su acuario, el cine 3D, sus millones de restaurantes y barecillos con terraza.

No volvimos muy tarde al hotelillo puesto que estábamos matados, pero sí esperamos hasta las 12 para poder soplar unas velitas que ya son 28 añazos.

Esta es la portada del album que ya estabais con ganas de verla, ajaja!

Australia: Llegada a Sydney

Lago Inle

Nada más aterrizar en Inle Lake decidimos que esa sería nuestra última parada. Llevábamos algo de tute, el sitio pintaba genial y con tanto movimiento nos estaban quitando la pasta de las manos y creo que ya os dijimos que los cajeros aquí aún no han llegado. La primera noche habíamos reservado en unas cabañas flotantes en el mismo lago. Lo que no sabíamos es que para moverte en esa inmensidad necesitas un barco que te lleve y te traiga. No hay apenas carreteras que unan los poblados costeros y muchos otros son flotantes con lo que su medio de trasporte habitual es el barco. Como el barco costaba casi un tercio de la habita decidimos ir y no movernos en todo el día. Antes de embarcaros contratamos nuestro  barquito para el día siguiente en el guest house donde nos quedaríamos. Al llegar éramos los únicos clientes con lo que nos dieron la suite y nos trataron como marqueses. La comida nos la dieron en un sitio privilegiado con una mesa especial para 2. Tras una siestorra disfrutamos de un precioso atardecer mientras los pescadores recogían sus redes al son de la canción. Ellos viven cantando y se escuchan desde lo lejos unos a otros y se unen. Nos pareció súper especial. Esta es la portada!

Myanmar: Lago Inle

El lago es gigantesco y tiene miles de casitas flotantes, campos de cultivo elevados con arena, pescadores, canales y como todo en Birmania, un constante trajín de barcos y gentes. Los pescadores reman con la pierna y en la puntita del barco! Parece que se vayan a caer y no sabes como mantienen el equilibrio. Por la noche cuando todo empieza a estar más tranquilos, son las luciérnagas las que entran en acción con sus lucecillas verdes.

El día siguiente no nos pudo gustar más. Madrugamos para llegar prontito al mercado y ver todo el movimiento. Era más que auténtico y nada que ver con lo que habíamos visto en los famosos mercados del resto de sudeste asiático. Había mucha gente de tribus de montaña vestidas con sus trajes tradicionales. Nos recordó a Sapa pero en real, jajajaja. En ese mismo lugar están las ruinas de Indein conocido como el pequeño Bagan y no es para menos. Pequeñito pequeñito pero repletito repletito de antigüedades puntiagudas. Unas más modernas, otras más antiguas pero el conjunto era genial para perderte por dentro.

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Alguna pagoda más y algún intento de colarnos tiendecillas o talleres sean de seda, textil o cualquier cosa. Le dijimos que nos llevase a una aldea y la verdad es que los pobres tienen una vida complicada. A veces para ir de un lado a otro de su propia casa tiene que ir en barco…las condiciones de vida son bastante pobres y aunque a los chavales en muchos casos no les falta la sonrisa, te das cuenta de que la pobreza es muy dura. Cosa curiosa es que el gobierno no deja a extranjeros entrar en los coles. Seremos mal pensados, pero igual es por no ver las condiciones. Igual que no te deja ir a sitios donde las cosas están bastante mal o la miseria abunda para que nos llevemos una buena imagen del país. Encima con el control que tienen sobre el turista y las pocas facilidades que tenemos de alterar la ruta clásica les resulta muy fácil.

La última parada fue un monasterio flotante todo de madera bastante curioso. Los monje aquí tiene entrenados a los gatos para dar saltos impresionantes, ajajajaj! Eso no lo vimos ya que estaban todos meditando o durmiendo!

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Al día siguiente, y con toda la mañana por delante, intentamos ir al aeropuerto en los pick ups públicos. Tras esperar 2 horas a que se llenase la pick up con 20 personas, ni uno menos, y solo ser 5, decidimos que igual esperando perdíamos el vuelo. Teníamos que llegar a un pueblo, conseguir que se llenase otro pick up que nos llevase a otro pueblo y luego andar 3 kms al aeropuerto. Una aventurilla demasiado arriesgada para el nerviosillo de Fer que siempre deja un buen margen de seguridad antes de un vuelo!

Mandalay, Amarapura y Mingun

Mandalay es una ciudad fea, con polvo, gris y bastante dura. Ya al llegar nos encontramos con una habitación horrible y la calle tampoco era demasiado consuelo puesto que era todo menos acogedora.  Tras un batidito de chocolate en la única y famosa heladeria de la ciudad nos cogimos un taxi pick up y nos fuimos a recorrer los alrededores.

Empezamos con Inwa que es una de las varias antiguas capitales que hay por la zona. Llegas allí y tras cruzar un río llegamos a la ciudad que se encuentra en una isla. Monasterios de madera de teca, templos, una torre inclinada resto de un antiguo palacio y la aldea. La visita la haces un coche de caballos y resulta agradable. Lo mejor fue conocer a Catherine y Philip mientras intentábamos colarnos los 4 en un monasterio por no pagar los 10$ de entrada al gobierno. Hasta los taxistas te ayudan y te dicen por donde puedes colarte y no pagar la entrada. Volviendo a ellos, el era suizo y ella de Laos criada en Francia que después de casarse habían decidido igual que nosotros escaparse a recorrer el mundo. Ella la pobre odiaba el país y solo quería salir de el y la verdad no la culpamos habiendo visto solo Yangon y la fea Mandalay. Birmania en el fondo, dependiendo de cómo lo viajes, es un país que se te puede hacer muy duro. Ya no solo es la pobreza que ves que en muchos casos te rompe el corazón y mucha gente no la puede digerir. También es lo cutre, feo y sucio que pueden llegar a ser ambas ciudades.

Pasamos con ellos el resto del día visitando alguna cosilla más y charlando mucho mucho. Lo que sí nos encanto fue el puente de teca de Amarapura, eso si que nos pareció precioso y especial. Un puente larguísimo (1,2km) lleno de vida y con la luz de la tarde. Creo tuvimos suerte porque a algunos turistas que llegan al puente les siguen y no les dejan en paz intentando venderles cualquier cosa y al final solo quieren largarse. Nosotros lo disfrutamos tranquilos, a nuestro ritmo y sentados como ellos viendo la puesta de sol. Esta es la portada del album!

Myanmar: Amarapura e Inwa

Por la noche cenamos los 4 en un merendero lleno de hombres en el que servían comida Chan y cerveza de barril. La comida estaba bastante rica y la cervecita era barata con lo que alargamos la sentada unas cuantas horas. Nos estuvieron contando cositas de Laos, de su viaje, hablamos mucho de la India en comparación con esto y también nos echamos unas buenas risas que hicieron que ella se despejara y lo pasara bien. Tras la comida y el sitio local volvimos a sentirnos como turistas con la cuenta.

La gente en Mandalay no ha sido tampoco algo que hayamos disfrutado. Cuando ya llevas varios días en un país te sabes el precio de las cosas y da mucha rabia que siempre intenten sacarte algo más. Sobre todo intentando ir a sitios locales, preguntas por el precio de cualquier cosa y el camarero pregunta descaradamente al jefe cuanto cobrarte.

Nos levantamos al día siguiente y en Mandalay se volvía a respirar el mismo ambiente. Al final te das cuenta que en casi todos los países budhistas menos Japón, la religión crea una sociedad con pocas aspiraciones y poco trabajadora. Su idea es que solo necesita lo básico y no se esfuerza por tener una mejor vida. Nos hemos preguntado mil veces como puede funcionar una sociedad en la que tanto porcentaje es monje que vive de la limosna. Los birmanos casi por norma pasan 2 periodos de su vida como monjes en un monasterio y en muchos casos, las familias que no pueden hacerse responsables de sus hijos también acaban mandándoles a uno. El resto de la población pasa gran parte del día tirados en la sombra durmiendo o simplemente viendo el día pasar con un te, sentados en su taxi o jugando a las cartas. Como en la india, las casas de te están repletas durante todas las horas del día. Un millón de veces hemos entrado en un hotel, tienda o parecido y los dueños saltan del sillón con la legaña en el ojo y totalmente desorientados. Muy vagos.

Decidimos no amoldarnos a ellos y hacer algo con nuestro día con lo que nos fuimos a Mingun. Este lugar tiene lo que llaman, “La pila de ladrillos mas grande del mundo”. Iba a ser la pagoda mas grande de Birmania pero se quedo solo en la base, hehehehe, lo que si que hicimos fue darle bien fuerte a un campanón enorme que tenian y tomarnos una birrita al solete. El paseo en barco de ida y vuelta  por el Ayeyawady estuvo genial. Esta es la segunda portada!

Myanmar: Mingun

Por la tarde nos encontramos a nuestro conductor del día anterior y sin forzar mucho la cuerda conseguimos que nos hablase un poco de cómo se vivía la política en el país. Algunos no quieren hacer nada por miedo a ir a la carcel y evitan meterse en cualquier lío y por tanto actuar. Al parecer hay otros y la Lady que llevan una buena temporada presionando al gobierno y el pensaba que igual en el plazo de un año habría cambios. No pueden salir del país más de 3 meses sino no puedes volver y si lo haces te encarcelan. Al turista le tienen totalmente controlado y  a los taxistas… les preguntan que donde dormimos, donde vamos, de que hablamos e incluso nos han comentado que llegan a seguir a los que meten las narices mas de lo que deben en la politica o la situación del pais.

Bagán, la llanura de las mil pagodas

Menuda peripecia para llegar! No estábamos cansados de las comodidades del sudeste asiático para viajar?! Pues toma! La estación de autobuses es un verdadero caos, un poblado solo dedicado al transporte y te haces la picha un lio de adonde ir para pillar tu bus. Apuradillos después de patear por todas partes encontramos el nuestro. Por suerte conseguimos 2 asientos aunque uno era un desplegable de metal en el pasillo. Eran 14 horas de bus con la tele a todo trapo, mil paradas para checkear el pasaporte, olor a Durian asqueroso, la gente mascando y escupiendo tabaco en las bolsas de basura que acaban teniendo medio litro de saliva roja también grimoso y encima clavándonos los metales del sillón central. Llegamos a las 4 de la mañana y por suerte vinieron a por nosotros a modo ¨rescate¨. Caímos como bebés hasta las 11 del día siguiente que desayunamos como marqueses en nuestro porche inquietos por empezar a descubrir Bagán.

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Al principio no sabes por donde empezar…originariamente existieron más de 4000 templos y ahora quedan unos 2000 en esta explanada que fue capital del imperio Bamar en el siglo XI. A principios de siglo y en el momento que Birmania estaba cambiando del hinduismo y budhismo mahayanan al budhismo teraveda un rey de Thaton envió a un monje para convencer al rey de Bagan a convertirse al nuevo budhismo. Este rey pidió al monje un par de escritos sagrados y algunas reliquias como condición. El monje no se fiaba de él y se lo negó. Cabreado, el rey conquisto Thaton llevándose consigo todas las reliquias y escritos. Fue entonces cuando empezó la construcción de Bagan y muchos templos datan de su reinado. Igual que Angkor solo quedan los templos y pagodas de piedra porque los palacios y casas estaban hechos de madera.  

Esta vez nos lo paseamos en bici y con un mapa a nuestro aire. Las carreterillas y pistas de tierra te van descubriendo templos y estupas detrás de palmeras, matorrales, árboles y oasis. Vas tu solo con la vieja bicicleta y no sabes hacia donde mirar. Al ser temporada baja, los templos más pequeños están cerrados y en cada uno de ellos te encuentras a algún local que te abre el candado, te enseña el camino para subir, te explica las figuras y pinturas y luego intenta venderte alguna pintura de arena típica de la zona. Esta es la portada!

Myanmar: Bagan

Nuestra primera impresión al trepar a lo alto y ver todos los templos fue de asombro! Nos quedamos horas mirando desde arriba impresionados con la magnitud del lugar! Templos más grandes, estupas y cúpulas doradas, con aspecto indio, algunos en forma de piramidal, otros pequeñitos y sencillos, todo en una llanura que te deja ver cientos de kilómetros a la redonda y parece nunca acabar! Estar solos fue de lo más especial, temporada baja y ningún turista con quien compartir el momento. Ya en el meollo de Bagan Antiguo, se nos unió un chaval que decidió guiarnos por todo aquello que conocía tan bien. Igual que en Petra, el gobierno de Birmania decidió hace unos años reubicar a toda la gente que vivía por aquí en una nueva cuidad cercana con solo 10 días de preaviso. Este chaval vivía ahí porque su familia trabajaba en el museo arqueológico situado allí. Nos llevo a ver muchos de sus tempos favoritos, a comer y a un templo espectacular a intentar ver la puesta de sol. Carlos, igual tú no podrías llegar arriba de lo estrechita y claustrofóbica que era la escalera.

Pena que lloviese un poco y estuviese nublado. El chaval era súper avispado y sabia todas para ganarse el arroz del día. Además de este, el que mas nos gustó fue el Templo de Ananda (significa, lo mas bonito).

En todo el día hablas con la gente y al decirles que eres español te dicen que el mes que viene, vendrán muchos, saben alguna palabrilla y te intentan vender de todo. Una señora hasta nos invito a su supuesta fiesta de cumpleaños, pero nos avisaron que igual era mentira y que solo quería un regalo. Aquí les encantan lo perfumes y lo pintalabios!!!

Por la noche salimos a cenar y conocimos a una pareja catalana que también andaban en su viaje RTW pero en sentido inverso. Cambiamos impresiones y algunos consejillos sobre lugares que ver. Llevaban 2 años preparando el viaje y 4 meses más de rodaje. Ana y Jordi estaban tristes de que pronto se les acabase lo bueno (www.voltaalmon.com). Antes de que se acabase el día, nos pasamos por un festival de  Hip Hop en Birmano con todo el pueblo amontonado en una sala enorme viendo actuaciones horterillas con gogos, humo, luces y fuego! Algunos disfrutaban de la actuación sentados, otros despendolados bailaban sin camiseta y lo más sorprendente la cantidad de monjes que estaban alli!

Al día siguiente visitamos los últimos tempos que nos quedaban. Esta vez fuimos en coche de caballos, muy sevillano por cierto! Nos sorprendió que aunque no estaban en el centro eran los que más vida tenían, con más puestecillos y donde mas turistas nos encontramos. Casi todos españoles y de luna de miel. Esta tanda de templos, aunque menos espectaculares desde fuera, tenían unas pinturas originales increíbles relatando la vida de Budha. En nuestra vida hemos visto tanto budha, miniaturas, otros de 15 metros, de madera, dorados, modernos, de pie, tumbados, sentados…Nos gustó uno en especial que mostraba 3 dedos indicando 3 valores, no a la avaricia, envidia y odio. También había uno muy cachondo que si lo mirabas desde lejos sonreía y acerándote estaba enfadado. Anteriormente las mujeres no podían acceder dentro con lo que supuestamente sonríe a la mujer y no al hombre. Para delimitar hasta donde podía entrar la mujer había un guardián de piedra que con una mano indicaba que parasen y con la otra que se sentasen.

También nos sorprendió ese día como en estos países la gente vive todo en día en los sitios religiosos. Trabajando, durmiendo o simplemente jugando a las cartas. Algunas veces llega a molestar verles siempre tirados y luego intentando hacerte el lío contándote 2 o 3 cosillas que acabas de leer en la guía para sacarte algo de dinero.

Nuestro conductor tenía la edad de Fer y ya estaba casi sin dientes de tanto mascar tabaco. Debe ser un vicio muy fuerte porque nos atrevemos a decir que el 80% de la población esta enganchado. Tienduchas a modo estanco en todas partes que te lo prepara al momento y a las que ellos van cada día a por su ración. Una hoja Betel a la que se unta una especie de cola con cal y se le añaden hierbas o especias. Los más viciosos se untan la mano de esa cal y lo esnifan.

Nos fuimos sin poder ver una verdadera puesta de sol pero pudimos disfrutar de un precioso arcoiris!

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Vuelta a casa moliditos, cenita y a mimir que mañana tocaba madrugón para salir hacia Mandalay.