Vuelta a Beijing…Primeros días

 Pese a haber dejado a la family, ese dia gozamos de un hotelillo guay antes de volver a las andadas de la mochila, el trasporte público y los albergues. Cogimos un tren No bala del aeropuerto hasta el hotelillo y nos fuimos a la calle. Directos a los puestos de bichos en la zona este de la plaza de Tian anmen. Ibamos como os dijimos predispuestos a probar todo lo que hubiese pero en el segundo olor y vistazo se nos cerró el estómago. Estrellas y caballitos de mar, gusanos de seda, escorpiones, serpientes, saltamontes, cucarachas y demás bichos asquerosos. Fer se atrevió con una especie de Dim Sus que sabían a rayos…Al final acabamos en una callejuela tomandonos unas brochetitas de pollo con una birrilla compartiendo mesa con los chinos que no paraban de mirarnos sorprendidos. El camarero se reñia cuando nos veía preguntar que habíamos pedido en la carta ya que para decírselo lo habíamos tenido que buscar por entre las mesas. Paseamos un ratillo pero el frio y viento nos pudo. Compramos una baguette y nos fuimos a nuestro cuarto a descansar, actualizar el post y tomarnos un bocata de jamón mientras veíamos una comedia tonta.

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Al día siguiente tempranito, y después de una colada de la maleta entera, salimos en busca de nuestro nuevo hogar. Nos salió una sonrisa enorme al ver la calle en la que estaba nuestro albergue (Beijing Downtown Backpakers Accomodation en Nanluogu Xian), llena de tiendecitas guapísimas con ropa, muñequitos y sobre todo mil cafés con silloncitos, Internet…todo muy acogedor y super céntrico. Es como un Soho increiblemente montado y restaurado dentro de un antiguo Hutong (barrio viejo y generalmente pobre de Beijing). Salimos directos al Palacio de Verano para aprovechar el increible día de sol que nos había salido. Aunque llegar fue algo complicado, tuvimos bastante tiempo para disfrutar de los jardines del emperador, el solete y el paseo por el mayor de los jadines chinos. Estos emperadores que están locos, se construyeron un lago como el de Hangzhou, un canal como los de Suzhou y un palacio inmenso rodeado de templos y pagodas.

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Los jardines además están llenos de cerezos en flor, riachuelos, lagos y bosque. Ya cuando salíamos por la puerta norte nos seguía sorprendiendo cada rincón…no queríamos que cerrasen el sitio y que nos cortasen el paseo. La vuelta a casa fue algo dura, mucho frio y algo complicado entendernos con los chinos a la hora de pillar los buses de linea. Llegamos genial e incluso tuvimos tiempo de ver algunas de las tiendecillas popis antes de tomarnos un GinTonic en uno de los barecillos con sofá. Por ahora Beijing nos está encantando, es una ciudad con mucha vida y encanto…. Se nos ve contentos en la portada del album!

 China: Beijing Palacio de Verano y Bichos

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