Pohkara

Después de un bus temerario de 7 horas llegamos a Pohkara. Vino Binod, el encargado del cole y el orfanato a buscarnos y llevarnos a casita. Los sábados aquí son festivos, con lo que cuando llegamos al orfanato los chavalines no estaban; estaban en misa, da la casualidad de que hemos ido a caer en uno de los poquísimos coles cristianos que hay en Nepal. Tenemos suerte, porque los niños, después de preguntarte tu nombre y regalarte mil sonrisas te preguntan si eres cristiano. En el orfanato hay 14 niños más los cuatro hijos de Binod y su mujer. Son todos adorables, siempre con la sonrisa en la boca y contentos por cualquier cosa. Además de buenísimos, obedientes siempre, ni uno solo ha llorado, se quieren un montón entre ellos y se ayudan, ¡una pasada! Al principio cuando llegamos estábamos un poco nerviosos, incluso más que ellos al vernos. Luego en seguida te haces con ello y te lo pasas como un enano, nunca mejor dicho. Estuvimos un ratín con ellos y nos fuimos a por unas bicis, hoy las hemos devuelto porque eran peligrosas y hemos alquilado una moto que por lo menos tiene luces. A la vuelta jugamos otro ratillo más con ellos y luego la cenita. Tienen todo organizado, desde que se levantan hasta que se acuestan, y todos saben lo que les toca en cada momento. Bendijeron la mesa y a zampar. La verdad es que devoran, remueven el arroz y la carne con la mano empapándolo en lentejas (carne solo comen como máximo una vez a la semana y arroz y lentejas, con mucha agua, todos). Después de la cenita, toca rezar, se van todos a un cuartito, ahora os contamos como es por dentro, y cantan hasta que llega Binod y da una pequeña oración; todos escuchan súper atentos. Luego les mandan a  la cama, ayer les tocaba a las 8 porque a esa hora cortan la luz y se levantan muy temprano. Binod dice que les tiene que dar entre 8 y 9 horas de sueño.  EL orfanato tiene una cocina, una letrina, un pequeño patio y 4 cuartos, de chicos, chicas, del matrimonio (siempre que están solos) y el de las hijas de ellos. Todo menos las habitaciones y la cocina está al aire libre, pobrecillos en invierno, y en el patio de atrás no pueden ni jugar por lo sucio que está; en el queman la poca basura que tienen, se lavan y escupen la pasta de dientes, tiran los restos de comida, friegan y para colmo, tiene un establo pared con pared, con lo que el olor a vaca y las moscas son constantes. A todos se les trata por igual, igual que las hijas al resto de niños, son una gran familia. Pinchad en esta foto para  ver el resto.

DSC_0712

Esta es su página web: www.peacechildorphanage.org o http://orphnp.white.prohosting.com
Dormimos en el cuarto de las hijas, ellas se mudaron con sus padres, colchón al suelo porque las camas son de metro y medio, peli y a mimir. Hoy al despertarnos, ellos ya llevaban todos 3 horas en pie; habían desayunado, rezado, hecho los deberes y almorzado. Ya con sus uniformes, que aparentan impecables aunque cuando los ves de cerca te das cuenta de que no, salimos hacia el cole. Esta a solo 2 casitas y es igual que el orfanato pero con aulas. A este van 170 niños en 5 cursos distintos. Sin casi darnos cuenta ya estábamos en un aula enseñando. Han terminado el curso y ahora se preparan para los finales. Por ello, hemos podido enseñar a nuestro gusto lo que creyésemos conveniente.  Básicamente geografía, algo de español y aprender a leer la hora a los más pequeños. La verdad es que sorprende la educación que tienen, ni los más mayores (de 11 a 13 años) se saben los continentes por ejemplo. Basan mucho su educación en la educación social y como comportarse en el día a día. Os iremos contando cuando vayamos viéndolo más a fondo.

DSC_0718

Cuando hemos acabado las clases  nos hemos ido a buscar un hotelillo, nos dejaban una de sus habitaciones, pero bastante apretados están como para estar 2 en una sola habitación. Hemos conseguido uno por 3€ genial, cama blandita y ducha de agua caliente con el baño impecable y un jardincito muy cuidado. Rápido hemos cogido, comprado plátanos y chocolatinas para todos, y hemos vuelto al orfanato que ya habían salido del cole. Toda la tarde jugando, les ha encantado el balón prisionero, pero hemos tenido que dejarlo cuando nos han dicho que estaba demasiado sucio para seguir. No hemos tardado en encontrar juegos dentro para entretener a los chavales. Se te abalanzan por encima llamándonos tio y tia y siempre atentos para ver que cosa les vas a enseñar. Es una delicia. Nos hemos quedado hasta que acabasen la cena y luego, cuando se disponían a rezar, nos hemos ido. Después de un día ya empezamos a conocerles bastante bien a cada uno, el que es más chulo, más listo, más despierto, más mimoso, más caprichosa…pero son todos geniales. Hoy había una malita, nos ha dado penita, creemos tiene fiebre, mañana esperemos se encuentre mejor.

 

Comentar